En 2 años cerraron cerca de 70 bares y restoranes en La Plata

La caída del consumo y el aumento en los servicios, los factores determinantes de una debacle que no se detiene en estos días

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Con locales que cierran sus puertas, tickets cada vez más ajustados y costos que no dejan de subir, el sector gastronómico de La Plata enfrenta una crisis cada vez más profunda. Desde el rubro se sostiene que, en los últimos dos años, bajaron sus persianas entre el 25 y el 30 por ciento de los aproximadamente 250 locales que hay en la Ciudad, puede representar hasta 75 comercios.

Según los referentes del sector, el objetivo principal hoy ya no es generar ganancias, sino dar pelea para mantener los negocios abiertos, mientras se espera una recuperación en el bolsillo de la gente.

La situación crítica se agravó -según se indicó- en los últimos dos años. El impacto afectó especialmente a bares y cervecerías, que dependen de un público más joven, mientras que los restaurantes sufrieron en menor medida. Las cafeterías, en cambio, lo atraviesan con menos dificultades, ya que se consolidaron como alternativa para los encuentros sociales.

El cuadro es de tal magnitud que entre los empresarios hoy es materia de análisis el costo de los cierres.

“Sinceramente no conozco una crisis tan profunda como esta. Ni siquiera en la pandemia”, señaló Martín Ranea, referente del sector gastronómico local, al describir el complejo presente de la actividad.

MENOS CLIENTES Y TICKETS BAJOS

El principal problema se atribuye a la caída del consumo, ya que, según indicaron desde el sector, la gente sale menos que antes, casi exclusivamente los fines de semana, y gasta menos.

Ariel Altamirano, emprendedor del rubro, explicó que esto provocó una disminución tanto en la cantidad de cubiertos como en el ticket promedio: “Antes, se pedía entrada, plato principal, postre y vino. Hoy piden un plato para compartir. Hay gente en los locales, pero lo que cayó es el gasto por persona”.

Sobre el cambió el ticket en los últimos dos años, precisó que bajó un 50 por ciento: “Al mediodía es casi imposible vender un menú por encima de 15 mil pesos, mientras que por la noche el promedio ronda los 30 mil pesos por persona, muchas veces compartiendo platos”, señaló.

En el contexto, Ranea se refirió a la rentabilidad y señaló que el sector factura prácticamente lo mismo que en 2024, pero con una inflación acumulada cercana al 180 por cuento, y que la cantidad de ventas cayó más del 40 por ciento. “Si antes trabajabas mil cubiertos, hoy estás en 250 o 300”, explicó.

Entre los referentes del sector se sostiene que el aumento de tarifas de servicios y el alquiler representan el principal desafío para mantener la actividad.

“La luz y el gas son el mayor impacto en la estructura de costos”, indicó Ranea, y agregó: “Hoy se da algo inédito: el alquiler prácticamente vale lo mismo que la factura de luz. Eso nunca había pasado”.

Al mismo tiempo, el empresario destacó la imposibilidad de trasladar los aumentos al menú: “Si lo hacés, perdés clientes”, a lo que su colega Altamirano coincidió, señalando que “la gente mira cada precio antes de decidir qué comer”.

En este contexto, varios comercios optaron por limitar el personal, equilibrar la carta u ofrecer eventos temáticos y shows en vivo, aunque “solo ayudan a mantenerse”, resaltó Ranea. Otros, en cambio, cerraron sus puertas, un fenómeno que se agudizó durante el último año, según se afirmó. Tal es el caso de “Me Piace”, el restaurante y panadería situado en la esquina de 54 y 9, que bajó su persiana a finales de marzo tras casi dos décadas en la actividad. Lo mismo, para un bar de 50 entre 10 y 11. “Si no hay una recuperación del poder adquisitivo, es muy difícil revertir la situación. El problema central hoy es que a la gente no le alcanza. Comer afuera pasó a ser un lujo para gran parte de la clase media”, se coincidió entre los referente del rubro.

 

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