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21.7.2017

Pese a la web, las bibliotecas platenses gozan de buena salud

En esa idea coinciden responsables de diferentes entidades. Incorporan nuevas herramientas, como CDs o DVDs, y replantean estrategias

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Pese a la web, las bibliotecas platenses gozan de buena salud

Liliana Astrada, Teresa Lawrie, Graciela Sosa, María Luisa Garrido y Beatriz Santarsiero, responsables de la biblioteca General San Martín de 22 entre 51 y 53

La posibilidad de reproducir originales de obras pictóricas se vio como una amenaza al arte plástico. El nacimiento del cine presagió la "muerte" del teatro. El de la televisión, la del cine y la radio. Nada de eso ocurrió. Siempre que lo instituido supo adaptarse a lo nuevo, sobrevivió y hasta se potenció. ¿Internet mató al libro? ¿Dejó vacías a las bibliotecas populares? "Para nada. Gozamos de muy buena salud", enfatiza Virginia González Ramella, encargada de las bibliotecas "Román Harosteguy" de Gonnet y "Florentino Ameghino" de City Bell. "En un momento pareció que algo así iba a ocurrir, pero fue más un susto que otra cosa", cuenta, aunque aclara que para no desaparecer "hubo que incorporar nuevas herramientas y estrategias, como libros con CDs o DVDs, sala de computación y actividades que capten a los lectores", remarca. Una de las claves parece ser "invadir" las escuelas. "Los libros en las estanterías no tienen razón de ser, hay que sacarlos a la calle, sobre todo, llevarlos a los colegios", exclama Teresa Lawrie, narradora del Centro de Fomento y Biblioteca Popular "General San Martín", de calle 22 entre 51 y 53.

Desde ya que reconocen que hubo "épocas de oro" y que las nuevas tecnologías las pusieron a prueba, pero las bibliotecarias niegan en forma tajante que las bibliotecas estén "sobreviviendo". Alicia Cabrera, responsable de la Popular "José Hernández" -131 entre 510 y 511-, comenta que "pese al furor de internet, nosotros, que nacimos hace 14 años, tuvimos que ampliarnos. Es que el libro sigue vigente", asevera.

Esa vigencia se sustenta, por un lado, en la capacidad de aggiornarse. "Por ejemplo, aquí tenemos computadoras, y eso no sólo atrae público, sino que les enseñamos a realizar búsquedas", cuenta Alicia. Desde la biblioteca de 502 N° 2068 de Gonnet, Virginia González coincide en que "al contrario de lo que pueda pensarse, contar con ese servicio nos ha favorecido".

Por otro lado, el medio centenar de bibliotecas públicas y populares registradas en la Comuna reciben subsidios de los tres estamentos gubernamentales. "Del Municipio recibimos 800 pesos por mes; de la Provincia, 2.600 (para compra de libros y sueldo de la bibliotecaria), y de la Nación no percibimos un monto fijo, sino que depende de los proyectos que se presenten", describe Virginia.

LA CULPA NO ES DE INTERNET

Bibliotecaria de la entidad Popular "Enrique Santos Discépolo", de 13 entre 77 y 78, María de los Angeles Soules cuenta que "hace 12 años empecé a venir porque me encanta leer. En 2009 me incorporé como ayudante y ahora estoy a cargo". Cuando comenzó a frecuentar la tradicional biblioteca de barrio -pequeña y acogedora-, había "unos 100 socios; hoy tenemos 20 que pagan una cuota de 5 pesos". Sin embargo, María destaca que "en este espacio reducido contamos con 5.500 ejemplares, sobre todo literatura clásica y manuales". Admite que "puede haber bajado un poco el público por internet, pero los profesores les piden a los chicos trabajos en los que deben recurrir sí o sí al libro".

"Internet no está matando al libro -realza-. Se lee menos porque no se incentiva a los niños en la casa. De hecho, los que vienen empiezan a hacer el pedido diciendo 'me manda mi mamá'. Si en vez de regalarles un libro se les regala un CD para la computadora, se está incentivando eso".

En otras bibliotecas no hablan de socios, sino de lectores activos. En la General San Martín, por ejemplo, Graciela Sosa asegura que hoy en día cuentan con 290. Pero la presidenta del Centro de Fomento, Beatriz Santarsiero de Oliver, destaca: "Tenemos 38.000 volúmenes, por lo que somos la tercera más grande la Ciudad". En tanto, la secretaria María Luisa Garrido y la prosecretaria Liliana Astrada destacan que en las modernas instalaciones del local guardan algunas "joyas" como 260 partituras, cassettes, videos y enciclopedias virtuales.

Si se habla en términos de lectores activos, no extraña que Virginia González diga que "en Gonnet tenemos muchos, unos 600, y en City Bell, 550". Con una cuota de entre 5 y 7 pesos para los menores -según la localidad- y de 10 para los mayores, las bibliotecas de la zona norte "han salido adelante porque tienen una muy buena organización detrás. Eso es fundamental", resalta la bibliotecaria. Añade que en cada entidad poseen cerca de 21.500 ejemplares que los alumnos de las escuelas consultan a pedido de los profesores. "Como saben que utilizan mal la PC, vienen y me dicen: 'Necesito tal material, pero que no sea de internet'".

HAY QUE IR POR MAS

"Invitamos a los colegios a realizar visitas guiadas. Llevamos narradoras a las escuelas y a los geriátricos. Y cada 2 meses traemos cuentacuentos", enumera Virginia entre las estrategias de captación de lectores. Pero subraya: "No nos podemos quedar con 600 si hay 20 mil habitantes. Tenemos que saber porqué no vienen más... Es que mucha gente no conoce el lugar", afirma.

Si se trata de atraer lectores, Teresa Lawrie, de la General San Martín, dice que "si no vienen por el producto, hay que salir a ofrecerlo. Ahora vamos a implementar la valija viajera para llevar libros a los colegios de la periferia. Es que hay historias hermosas, como una Caperucita Roja y una Bella Durmiente argentinas".

En Hernández, Alicia Cabrera también apunta a los colegios. "Para la última feria del libro, como la Nación nos beneficio con un 50% de descuento, fuimos y les preguntamos qué necesitaban". Con 900 lectores, una cuota familiar de sólo 5 pesos y 12 mil volúmenes, la bibliotecaria reseña que "hay actividades todo el año para captar gente, como talleres de cine y teatro". Pero el diamante mejor guardado es motivo de visitas guiadas: "Estamos armando una colección de ejemplares del Martín Fierro. Tenemos 70 en diferentes formatos; uno en ruso, y un cuadernillo donde el primer verso está en 37 idiomas". Nada se pierde... Y las bibliotecas populares se transforman y siguen vigentes.

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