Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Pronóstico  La Plata, Bs. As.
Temperatura: 22 °C
Nublado
Humedad: 54 %
17.11.2017
RICARDO MONTI

“Mi vejez es la nación en la que he querido vivir toda mi vida”

“La Creación”, concebida durante los últimos 30 años, es una “experiencia de vida”, según aseguró el dramaturgo, actor, director y guionista, en diálogo con EL DIA. Mañana presenta su novela en La Plata

Recomendar artículo Imprimir artículo

El dramaturgo Ricardo Monti (73), autor fundamental de la creación teatral argentina, presentará mañana en La Plata su novela “La Creación”, escrita a lo largo de 30 años.

Considerado como uno de los autores más importantes de habla hispana, con obras que se han representado casi todo el país y en otros como Uruguay, Brasil, Venezuela, Puerto Rico, Estados Unidos, España, Francia, Italia, Portugal y Alemania, quien fuera integrante de Teatro Abierto ha firmado obras como “Una pasión sudamericana”, “Asunción”, “Una historia sagrada” y “Marathón”. También realizó una versión teatral de “Rayuela”, estrenada en 1994, en el teatro Payró, con dirección de Jaime Kogan.

“La Creación” se inscribe en la tradición metafísica de la literatura argentina desarrollada por Borges, Marechal y Cortázar, y trata sobre los actos de creación desde sus múltiples ángulos: divina, humana, artística, interpersonal, auto-creación.

Según aseguró, concibió su texto “íntegramente y fue redescubierto de modo intermitente, mientras estuve escribiendo prácticamente todas mis obras teatrales”.

En diálogo con EL DIA, el también actor, director y guionista se refirió a su obra, sus intereses, al proceso de creación y a su presentación que se llevará a cabo a las 19 en el Taller de Teatro de la UNLP, 10 entre 54 y 55, con entrada libre y gratuita.

-¿Qué se encontrará la gente al leer “La Creación”?

-Con un mundo que se ofrece a su mirada, transparente, a pura alma, brutalmente honesto, y que sin embargo deberá desentrañar. Un mundo en el que deberá perderse para encontrarse. En el que deberá dejarse perder para leerlo en verdad, como yo me dejé perder al escribirlo, y así me hallé, como hoy me hallo en mi vejez, treinta años después. Un mundo de belleza, a veces diáfana, soleada, y a veces áspera y hasta sombría. Un sumergirse en las entrañas más palpitantes de la vida y sus enigmas, a ninguno de los cuales este autor le cuerpeó. Y espero que este libro sea para el lector una experiencia de vida. De las profundas.

-¿Cómo se lleva adelante un proceso creativo de 30 años, teniendo en cuenta las variaciones en el social-histórico y las mutaciones a nivel personal?

-Aferrado a lo que no cambia, a lo eterno que se oculta en lo fugaz, en lo accidental, en el decaer de la cosa. Este anhelo está desde siempre en mi obra. Unos días atrás, Diego Kogan, que está por estrenar en Mar del Plata su puesta de la primera, “Una noche con Magnus & hijos” (¡cuyo estreno inicial fue hace medio siglo, Dios!), publicó en Facebook una de las réplicas que yo había olvidado por completo: “Algún día, una mañana clara, nos vamos a despertar de un largo sueño. Y la eternidad, que estaba oculta, estallará en el aire y resplandecerá”. Me asombré un poco de ese texto, de hace tanto, tan vigente hoy. Pero es que las imágenes artísticas más profundas están en el tiempo, pero fuera del tiempo.

-¿Cómo puede evaluar las diferencias entre producir dramaturgia y una novela?

-Son solo diferencias formales, en lo profundo no hay diferencia. Se trata siempre de escribir desde las imágenes más auténticas, desde la propia imaginación, y tratando de desentrañar lo que llamo “el pensamiento de la imaginación”, es decir, el pensamiento que esa imaginación nos propone. Así, yo no digo: escribí esas obras de teatro y esta novela, sino digo que ellas “me escribieron”, o “me eligieron a mí para escribirse”. Algunas tomaron la forma teatro, otras la forma novela. Tienen requisitos distintos, pero el material de base es el mismo.

-¿La crisis es una aliada a la hora de producir?

-A la hora de producir - en el sentido de escribir, crear - uno está solo con su alma. Y debe elegir. O dice la verdad o se miente. “Di tu palabra y rómpete”, dice Nietzsche. Pero no es un romperse destructivo, sino un romperse en el que un artista se recrea y renace. Cada obra fue para mí una aventura nueva. Nunca me gustó hacer réplicas, que no critico porque es algo común y necesario para los artistas. Es muy raro que lea un libro dos veces (solo recuerdo que lo hice con “La montaña mágica”, de Thomas Mann). Es que soy un lector (y un autor) muy lento. “Visita” la vi íntegra en un instante, como un relámpago... y tardé 7 años en escribirla. “La Creación” la vi toda en un vertiginoso cuaderno del 87, mientras estaba terminando de escribir “Un pasión sudamericana”... ¡y tardé 30 años en completarla! Me río de mí mismo, no deja de causarme gracia.

-¿Con qué artistas se identifica o a que le presta atención en estos momentos?

-Con todos y a todos. Yo siempre digo que escribo con toda la literatura. Lo mismo me pasa con todo el arte en general; lo mismo me conmueve un clásico venerable que re-descubro, como la página genuina de un alumno que hace él sus primeros descubrimientos. Estoy en estado de descubrimiento (y ahora sé que no lo perderé nunca).

-¿Reflexiona acerca de la trascendencia que tiene su enseñanza?

-No, para mí es realmente una sorpresa con la que me encuentro en este momento tan particular, en el que después de estar casi encerrado desde que se estrenó “Apocalipsis mañana”, un monólogo de los años 90, salí de nuevo a luz luego de tantos años enfrascado en la penumbra creativa de “La Creación”. Y me encuentro con conmovedores gestos y palabras de reconocimiento, desde la dichosa energía y el enorme talento de Mauricio (Kartún), hasta la palabra secreta, casi susurrada, de una persona que no llegó a hacer público su arte pero que me dice que su contacto con mi enseñanza le cambió la vida. Es algo inesperado, extraño y hermoso para mí. Yo sé que di el alma cada vez, ¿cómo iba a soñar que me devolverían tanta alma?

-¿Cómo se prepara para compartir experiencias y conocimientos con la gente? ¿Tiene esto alguna relación con el rol de maestro?

-Ya lo estoy haciendo. Quiero, en la medida de lo posible y hasta que me alcance la vida, una literatura participativa. En mi página web, ricardomonti.com, encontrarán la sección Diálogo con el lector. Es la más importante para mí. A cada uno de quienes leen mi libro les propongo interactuar, dialogar conmigo en esa página, no al finalizar la lectura de la novela, sino DURANTE su lectura, con impresiones, comentarios, preguntas, críticas... Yo siempre respondo. Ya está ocurriendo y es maravilloso. Desde los descubrimientos de los lectores voy re-descubriendo mi novela (la novela que me escribió), haciendo conexiones nuevas, resolviendo perplejidades. Es algo apasionante...

-¿Cuál es su vínculo con La Plata?

-Ninguno. Salvo la dicha de haber conocido gente muy valiosa de esa procedencia, gente que me enseñó mucho, gente que me dio la dicha de vislumbrar en mi vejez la nación en la que he querido vivir toda mi vida.

“ Estoy en estado de descubrimiento (y ahora sé que no lo perderé nunca)”

“Rayuela”

En 1994, Ricardo Monti realizó una versión teatral de “Rayuela”, que se estrenó en 1994, en el teatro Payró, con dirección de Jaime Kogan.

 

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...