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18.12.2017
INSEGURIDAD

En el barrio de los “wheelie-chorros” , otro robo que causó mucho temor

Cuatro integrantes de una familia pasaron una hora a merced de una banda de 5 delincuentes. Sucedió en 63 entre 23 y 24. Hubo golpes

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En el barrio de los “wheelie-chorros” , otro robo que causó mucho temor

Presencia policial en la vivienda donde ocurrió el violento asalto, que duró una hora/roberto acosta

Los cuatro integrantes de una familia de Parque Castelli fueron reducidos por una banda de cinco ladrones, que entraron a su casa de una manera incierta. Fue un caso más dentro de la serie de casos que se registraron en el cuadrante sur del casco urbano en las últimas semanas, fundamentalmente a manos de los “wheelie-chorros”.

Lo de ayer pasó en 63 entre 23 y 24, alrededor de las 14.30. La banda de delincuentes jóvenes irrumpió para amenazar de muerte a todos. “No sé si estaba abierto o cómo entraron. Me engancharon a mí, a mi hermano, mi cuñado y mi cuñada”, enumeró una de las víctimas.

A él fue al único al que le pegaron una piña por “contestarle mal” a uno de los intrusos que lo interrogaba, presuntamente en plena búsqueda de dinero y elementos de valor.

La pesadilla se extendió a lo largo de casi una hora en ese domicilio. Codiciosos, no dejaron ni un rincón del lugar sin registrar. “Revolvieron todo”, se limitó a decir un investigador del caso.

En esa revisión, encontraron el efectivo que tenían ahorrado, que sumaba entre 20 y 25 mil pesos, señaló la víctima que habló escuetamente con EL DIA.

Hubo un maltrato que afectó a las cuatro personas asaltadas: las ataron con cables y otros elementos que los intrusos encontraron a su alcance. Como si no fuera suficiente con el miedo que les infundieron, terminaron por inmovilizarlos de esa manera.

Al final se escaparon con rumbo desconocido. Tampoco trascendió con qué vehículo contaban para hacerlo.

La policía llegó cuando todo hubo terminado. Un par de horas más tarde se motorizó la tarea de los peritos de la Científica, que revisaron el lugar y buscaron rastros de los delincuentes.

El caso llamó la atención vecinal, ante un nuevo caso de inseguridad en una zona donde, hace poco, se vivió una ola de hechos.

entraderas

El cuadrante sur del casco urbano, en torno a las plazas Sarmiento, Yrigoyen y Perón, más los parques Vucetich y Castelli, fue el escenario de esa andanada delictiva a fines de octubre. La gama de episodios fueron desde las entraderas, los intentos de asalto por motochorros y los recientemente célebres “wheelie-chorros”.

Fueron siete los casos que se registraron en sólo seis días, siempre en jornadas hábiles. Uno sucedió en 26 entre 69 y 70 y fue una entradera en la que sometieron a una familia con maltratos.

Los otros casos se dieron en 18 entre 64 y 65 y en 61 entre 26 y 27. Respecto del primero, sorprendieron a una pareja de 60 años: a ella le ataron las manos y a él le partieron la cabeza de un culatazo.

Siempre en el mismo barrio, en 61 entre 26 y 27 “varios delincuentes entraron en una casa, encerraron al dueño en un cuarto, se llevaron varias pertenencias y se escaparon”, según fuentes policiales. Ellos además indicaron que la banda, que andaba en un Renault 12 blanco.

Además, en un intento de entradera en 30 entre 60 y 61, una señora de 78 años se salvó por un remisero que vio cómo forcejeaba con los ladrones, provistos de una barreta.

LADRONES SOBRE RUEDAS

Tres casos en esa zona -más uno en La Loma- fueron cometidos a manos de los “wheelie-chorros”. Esa forma consiste en que un ladrón se sienta firme en el asiento de una moto, acelera con una carrera corta levantando una rueda -práctica conocida como “wheelie”- y le apunta a la puerta de una casa donde quiere entrar, para romperla.

Aquellos hechos se dieron todos el jueves entre las 4 y las 5 de la madrugada, cuando el factor sorpresa por la aparición de ladrones es todavía más fuerte.

Dos casos se dieron con 50 metros de distancia. En 22 entre 59 y 60, una mujer sintió dos golpes, que para ella fueron patadas, que la hicieron saltar de la cama y empezar a gritarle a su familia que llamara a la policía. Los asaltantes no alcanzaron a entrar. Esos mismos delincuentes habían pretendido ingresar en una casa de 60 entre 21 y 22, en la misma manzana. De ahí tampoco se llevaron nada.

Uno de los lugares donde más tensión hubo fue en 55 y 29. “Le pegaron a la puerta con la moto y la abrieron casi hasta partirla. Nos despertamos con mi marido y con mi bebé. Tuvimos que ir a sostenerla desde adentro para que no se metieran”, aseguró una mujer que vive ahí, muerta de miedo. Los sujetos tampoco lograron ingresar. “Tenían mucha saña. Intentaron entrar un par de minutos y se escaparon”, contaron allí.

 

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