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Opinión |VIDAL, MASSA Y EL PRESUPUESTO

Acuerdo, interrogantes y cambios a la vista

Por JOSE PICON (*)

Acuerdo, interrogantes y cambios a la vista

Vidal junto a Massa (de espaldas) a la salida de la reunión desarrollada en un hotel porteño donde avanzaron en un acuerdo para aprobar el Presupuesto 2017

30 de Octubre de 2016 | 01:10

Mail: jpicon@eldia.com

María Eugenia Vidal dio el paso esperado. Se reunió con Sergio Massa para darle sobrevida al acuerdo de gobernabilidad que le permitió durante este año obtener, apenas con pequeños sobresaltos, los principales proyectos que le reclamó a la Legislatura.

La gobernadora buscó pisar sobre firme luego de intentar el minué de cambiar de socio estratégico para abrazarse a un atomizado peronismo. Sus operadores sondearon esa alternativa pero cayeron en la cuenta del riesgo que implicaba explorar el acuerdo con una fuerza que, al calor de los reacomodamientos, carece de jefaturas indiscutidas.

Al cierre con Massa le restan algunas suturas, pero la costura macro está resuelta. Como socio estratégico de Cambiemos, el Frente Renovador compartirá con el oficialismo la administración de la Cámara de Diputados, pero la presidencia quedará en manos del PRO.

Esta vez la Gobernadora se negó a ceder ese espacio que hoy ostenta el massista platense Jorge Sarghini. Acaso haya sido el gesto de autoridad política que se le reclamaba a la mandataria desde algunos sectores del gobierno nacional que cuestionaban mantener al tigrense como socio de privilegio. Vidal resolvió que Manuel Mosca, el único diputado del PRO que reconoce pureza vidalista, sea el próximo presidente de Diputados.

Es un hecho que Massa se llevará algunos lugares preciados que están vacantes en la administración provincial. Le ha puesto el ojo, por caso, al Tribunal de Cuentas y a su inestable situación interna. Mandó a su cuñado, al senador Sebastián Galmarini, a hurgar con un minucioso pedido de informes sobre el funcionamiento de ese organismo de control. Allí hay una vocalía vacante y otra cuyo titular extiende licencias por enfermedad.

El Tribunal tiene quórum mínimo y además ha quedado en el ojo de la tormenta tras la denuncia de Elisa Carrió contra el ex gobernador Daniel Scioli y varios de sus funcionarios en la que la Justicia platense avanza rápido: acaba de procesar y llamar a declarar al ex jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y al titular del área administrativa de ese organismo Walter Carbone, el dueño del curioso dragón atragantado con una caja fuerte.

VERIFICACION

El Tribunal de Cuentas ha realizado una verificación por lo menos light de los gastos que ahora están severamente cuestionados por el fiscal platense Alvaro Garganta.

Si Massa logra desembarcar con un dirigente de su confianza en la vocalía vacante por la muerte de su anterior titular, se quedaría con más que un espacio de poder: tendría en sus manos nada menos que el control del gasto de la administración central bonaerense del último tramo de la gestión de Scioli y de la propia Vidal.

El acuerdo con Massa le permitirá a Cambiemos quedar a pocos centímetros de aprobar el proyecto de Presupuesto para el año que viene. Para llegar a esa meta y a los dos tercios que demanda sancionar la parte crucial del endeudamiento, le falta un puñado de legisladores en ambas cámaras que deberá necesariamente rastrillar en las atribuladas filas del justicialismo.

El PJ en sus distintas versiones, sabe de memoria esa debilidad oficial. Hizo una demostración de fuerza de sus intendentes en Lobos que continuó con un encuentro reservado que protagonizaron representantes de los tres bloques de diputados al que asistió Máximo Kirchner.

Se cuenta que plantaron bandera. “Somos la primera minoría y si no nos dan la vicepresidencia, no votamos el Presupuesto”, amenazan.

Puede que sea una tarea homérica mantener unidos esos tres pedazos de peronismos en los que conviven La Cámpora, referentes de intendentes, de movimientos sociales y hasta sectores del PJ tradicional. Pero esa decisión de articular políticas amenaza con poner en jaque el acuerdo Vidal-Massa.

La mandataria afronta además cuestiones domésticas de su propio equipo. La ministra de Salud Zulma Ortiz se puso en jaque con la frustrada adhesión de la Provincia al protocolo para abortos no punibles.

Parte del gabinete organizó una resistencia que terminó desairando a la funcionaria quien, se dice, tendría los días contados. Vidal al menos logró protegerla de las fauces legislativas: en medio de la polémica consiguió evitar que fuera convocada a la Legislatura para explicar el presupuesto de su área. Sus espadas operaron para que el análisis de las áreas sociales de la gestión estuviera a cargo de Alejandro Finocchiaro (Educación) y Santiago López Medrano (Desarrollo Social).

La mandataria deberá además remendar su equipo en diciembre. Entre lágrimas y ante los legisladores, confirmó que se va por cuestiones personales el ministro de Infraestructura, Edgardo Cenzón.

El reemplazo empezó a generar debate en el seno de Cambiemos. Habría una inclinación mayoritaria a mantener al equipo de Cenzón y que uno de los subsecretarios asuma el rol de ministro.

Pero en sectores del PRO creen que habría que darle un tinte más político a esa cartera en sintonía con el año electoral. “Por ese ministerio pasan por día no menos de 10 intendentes”, justifican. El cambio que propician es el de un funcionario más curtido en las cuestiones políticas que en las eminentemente técnicas. Algunos miran hacia otro ministerio en busca del reemplazo de Cenzón. ¿Joaquín De la Torre, el titular de Producción? Se verá.

ACERCAMIENTO

El propio Mauricio Macri, dicen, debió intervenir para aquietar las aguas. Y al final fumaron la pipa de la paz. Vidal y el presidente de la Cámara de Diputados nacional, Emilio Monzó, se reunieron a solas para limar asperezas luego de una larga etapa de desplantes, enfrentamientos y el apartamiento de Monzó de la mesa de decisiones del Pro bonaerense.

Tras esa cena con la Gobernadora, Monzó hizo un reingreso rutilante: participó de la negociación con Massa por el Presupuesto. El diputado había sido marginado tras cuestionar la estrategia política del oficialismo en la Provincia. Incluso, no integra la conducción del Pro bonaerense que lidera Vidal.

Pero en los últimos días ambos dirigentes acordaron volver a trabajar juntos. En la elección bonaerense Macri se juega mucho. Y Monzó es uno de los dirigentes que mejor conoce los pliegues de la política provincial.

 

(*) Periodista de la sección Política

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