En defensa del Bosque
| 2 de Septiembre de 2002 | 00:00
El Prof. de la Fac. de Humanidades, Santiago
R. Oliver, reseña: "La Plata fue obra de políticos y planificadores
que soñaron con otro país. Entre ellos Dardo Rocha y Pedro Benoit.
Imaginaron una ciudad a escala humana. Una ciudad que creciera en
un ambiente higiénico y saludable. Un conglomerado urbano que debería
vencer la soledad de la pampa. El nuevo ecosistema estaría caracterizado
por múltiples espacios públicos (plazas y parques) ordenados, forestados,
destinados a la recreación y al esparcimiento, entre ellos el Paseo
del Bosque.
"Los señores feudales no entendían de árboles ni de bosques. La hacienda cimarrona era su único objetivo. Se necesitó la visión de un estadista par ir cambiando el paisaje. De aquellos que soñaban con otro país. Domingo Faustino Sarmiento hizo traer las primeras semillas de eucualiptos. Fue en el año 1858. La tremenda fortaleza del gigante australiano, su resistencia al frío, al calor y a la sequía lo ayudarían a vencer al supuesto "desierto". Sarmiento repartió la simiente entre estancieros amigos. Martín Iraola fue uno de ellos. Deberían sembrarlas en sus estancias y quintas de verano. Don Martín delimitó seis leguas con los eucaliptos del gran sanjuanino. Desde entonces 20.000 árboles bordearon los bañados de la Ensenada de Barragán. Estaba naciendo el Bosque de la futura ciudad de La Plata.
"La nueva capital se trazó a partir del Bosque. No sobre el Bosque. Fueron respetadas 250 hectáreas de las arboladas por Don Martín Iraola. Era parte de un proyecto que aseguraría la vida física y espiritual de los ciudadanos. Higiene y estética. Educación, recreación y cultura. Integración social.
"Los límites del Paseo del Bosque quedaron enmarcados en un gran trapecio. Sus bases eran las avenidas 1 y 120. Su corazón latía en los jardines que rodeaban el casco de la Estancia de Don Martín. Los laterales se desarrollaban dentro de dos arcos cóncavos. Uno nacía en la avenida 60 y concluía en la 66. El otro nacía en la avenida 44 y llegaba hasta la avenida 38. Más allá de la calle 120 continuaba la forestación. Se destinaron espacios para el Museo del Perito Moreno y de Florentino Ameghino. Para el Observatorio Astronómico de Nicolás Besio Moreno y Félix Aguilar. Para el Hipódromo de los patricios. Para un velódromo que nunca se construyó.
"Muy pronto se dejaron de lado las ideas progresistas de los fundadores. El desmantelamiento del Bosque fue implacable. La improvisación y la ignorancia demolieron el Gran Arco del Triunfo que marcaba la entrada al paseo. Se inició el desgajamiento de los árboles de Sarmiento e Iraola. Siempre alegando intereses superiores. Se decía que el progreso no podía ser detenido. Que solamente el hierro y el cemento consolidarían su bienestar.
"El Paseo del Bosque fue avasallado por el ferrocarril, cercado por rieles de acero. Las rejas de cárceles y los cuarteles de carceleros invadieron sus espacios. Se enajenaron tierras que pasaron a manos de especuladores oportunistas. El Bosque iba perdiendo su biodiversidad, su salud. Se construyeron canchas de fútbol y caballerizas en lugar de juegos infantiles. Depósitos de chatarra en lugar de obras escultóricas. Cemento e hierro. Hierro y cemento. Siempre el vuelo bajo, rasante, del facilismo. Siempre la pereza mental. Siempre en nombre del progreso. "La ciudad caía en arcaísmo" decía el Prof. de Urraza. "La secuela espuria de la especulación ha marchitado y ajado, cuando no destruido muchos valores que quisieron insuflarle Benoit y sus colaboradores" agregaba el Arq. Julio Morosi,.
"Avenidas transformadas en autódromos. Rugir de motores. Animales que enloquecen en las celdas de un zoológico victoriano. Instituciones sociales enajenadas por el mercantilismo. Vándalos de barras bravas. Estatuas y monumentos arrasados. Jardines destruidos. Arboles segados. Es el triunfo de la barbarie. La derrota de las utopías.
"De las 250 Has. que tenía el bosque original, solo restan unas 70 Has. Más del 15% de ese remanente está ocupado por instituciones oficiales y privadas que hacen uso transitorio de espacios cedidos a lo largo de los años. Usos transitorios que las burocracias y el oportunismo parecen transformarlos en definitivos. Que amenazan con destruir para siempre la esencia de un paseo público que fue concebido para uso comunitario.
"El Paseo del Bosque es parte sustancial de una ciudad que aspira a ser declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Como tal debe ser defendido por todos los ciudadanos independientemente de sus simpatías futboleras y de sus convicciones políticas. Es un deber de las autoridades defender ese espacio para destinarlo únicamente a la educación, la ciencia, la cultura y la recreación. Debe erradicarse al fútbol profesional y los campos deportivos reciclarlos para el uso comunitario respetando sus instalaciones históricas. Deben erradicarse las actividades hípicas más propias de ambientes rurales y los cuarteles de la policía montada. Deben demolerse los restos de los viejos cuarteles y edificios carcelarios. Debe regularse el ingreso de automotores. El Paseo de Sarmiento, Iraola, Rocha, Benoit y Scenna debe rescatarse en beneficio de la ciudadanía y no ser patrimonio de ninguna corporación privada ni estatal".
"Los señores feudales no entendían de árboles ni de bosques. La hacienda cimarrona era su único objetivo. Se necesitó la visión de un estadista par ir cambiando el paisaje. De aquellos que soñaban con otro país. Domingo Faustino Sarmiento hizo traer las primeras semillas de eucualiptos. Fue en el año 1858. La tremenda fortaleza del gigante australiano, su resistencia al frío, al calor y a la sequía lo ayudarían a vencer al supuesto "desierto". Sarmiento repartió la simiente entre estancieros amigos. Martín Iraola fue uno de ellos. Deberían sembrarlas en sus estancias y quintas de verano. Don Martín delimitó seis leguas con los eucaliptos del gran sanjuanino. Desde entonces 20.000 árboles bordearon los bañados de la Ensenada de Barragán. Estaba naciendo el Bosque de la futura ciudad de La Plata.
"La nueva capital se trazó a partir del Bosque. No sobre el Bosque. Fueron respetadas 250 hectáreas de las arboladas por Don Martín Iraola. Era parte de un proyecto que aseguraría la vida física y espiritual de los ciudadanos. Higiene y estética. Educación, recreación y cultura. Integración social.
"Los límites del Paseo del Bosque quedaron enmarcados en un gran trapecio. Sus bases eran las avenidas 1 y 120. Su corazón latía en los jardines que rodeaban el casco de la Estancia de Don Martín. Los laterales se desarrollaban dentro de dos arcos cóncavos. Uno nacía en la avenida 60 y concluía en la 66. El otro nacía en la avenida 44 y llegaba hasta la avenida 38. Más allá de la calle 120 continuaba la forestación. Se destinaron espacios para el Museo del Perito Moreno y de Florentino Ameghino. Para el Observatorio Astronómico de Nicolás Besio Moreno y Félix Aguilar. Para el Hipódromo de los patricios. Para un velódromo que nunca se construyó.
"Muy pronto se dejaron de lado las ideas progresistas de los fundadores. El desmantelamiento del Bosque fue implacable. La improvisación y la ignorancia demolieron el Gran Arco del Triunfo que marcaba la entrada al paseo. Se inició el desgajamiento de los árboles de Sarmiento e Iraola. Siempre alegando intereses superiores. Se decía que el progreso no podía ser detenido. Que solamente el hierro y el cemento consolidarían su bienestar.
"El Paseo del Bosque fue avasallado por el ferrocarril, cercado por rieles de acero. Las rejas de cárceles y los cuarteles de carceleros invadieron sus espacios. Se enajenaron tierras que pasaron a manos de especuladores oportunistas. El Bosque iba perdiendo su biodiversidad, su salud. Se construyeron canchas de fútbol y caballerizas en lugar de juegos infantiles. Depósitos de chatarra en lugar de obras escultóricas. Cemento e hierro. Hierro y cemento. Siempre el vuelo bajo, rasante, del facilismo. Siempre la pereza mental. Siempre en nombre del progreso. "La ciudad caía en arcaísmo" decía el Prof. de Urraza. "La secuela espuria de la especulación ha marchitado y ajado, cuando no destruido muchos valores que quisieron insuflarle Benoit y sus colaboradores" agregaba el Arq. Julio Morosi,.
"Avenidas transformadas en autódromos. Rugir de motores. Animales que enloquecen en las celdas de un zoológico victoriano. Instituciones sociales enajenadas por el mercantilismo. Vándalos de barras bravas. Estatuas y monumentos arrasados. Jardines destruidos. Arboles segados. Es el triunfo de la barbarie. La derrota de las utopías.
"De las 250 Has. que tenía el bosque original, solo restan unas 70 Has. Más del 15% de ese remanente está ocupado por instituciones oficiales y privadas que hacen uso transitorio de espacios cedidos a lo largo de los años. Usos transitorios que las burocracias y el oportunismo parecen transformarlos en definitivos. Que amenazan con destruir para siempre la esencia de un paseo público que fue concebido para uso comunitario.
"El Paseo del Bosque es parte sustancial de una ciudad que aspira a ser declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Como tal debe ser defendido por todos los ciudadanos independientemente de sus simpatías futboleras y de sus convicciones políticas. Es un deber de las autoridades defender ese espacio para destinarlo únicamente a la educación, la ciencia, la cultura y la recreación. Debe erradicarse al fútbol profesional y los campos deportivos reciclarlos para el uso comunitario respetando sus instalaciones históricas. Deben erradicarse las actividades hípicas más propias de ambientes rurales y los cuarteles de la policía montada. Deben demolerse los restos de los viejos cuarteles y edificios carcelarios. Debe regularse el ingreso de automotores. El Paseo de Sarmiento, Iraola, Rocha, Benoit y Scenna debe rescatarse en beneficio de la ciudadanía y no ser patrimonio de ninguna corporación privada ni estatal".
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