Bergoglio instó a "no perder la esperanza en Dios"
| 26 de Diciembre de 2005 | 00:00
El arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado
de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, llamó a los fieles católicos
a tener "esperanza" en Dios, porque "nuestro Dios es Padre, y no
se decepciona nunca", y también les pidió "no tener miedo".
Bergoglio presidió la misa de Nochebuena que se ofició en la catedral metropolitana, que se encontraba llena de fieles, ante los cuales aseveró que "esta noche de eclosión de luz en medio de las tinieblas nos dice que Dios es Padre y no se decepciona nunca. Las tinieblas del pecado y de la corrupción de siglos no le bastan para decepcionarlo".
El arzobispo remarcó que el anuncio del nacimiento de Jesús "no es un aviso en notas sociales", porque "toca el núcleo mismo de la historia y pone en marcha otro modo de andar, otro modo de comprender, otro modo de existir: andar, comprender, y existir junto a 'Dios con nosotros'".
"El anuncio de esta noche es que Dios tiene corazón de Padre y no reniega de sus ilusiones para con sus hijos", y que "espera siempre como el padre de la parábola porque a cada momento sube a la terraza de la historia para vislumbrar de lejos el regreso de los hijos".
Bergoglio remarcó que en la Nochebuena "en medio de la quietud y silencio de ese pequeño resto de justos, los hijos comienzan a regresar y lo hacen en el Hijo que aceptó ser hermano para acompañarlos en el camino".
Subrayó que "el reino de la apariencia, el autosuficiente y fugaz, el reino del pecado y la corrupción; las guerras y el odio de siglos y de hoy se estrellan en la mansedumbre de esta noche silenciosa, en la ternura de un niño que concentra en sí todo el amor, toda la paciencia de Dios que no se otorga a sí mismo el derecho de decepcionarse".
"Nuestro Dios es el mismo que sembró sus ilusiones en nosotros, el mismo que no se concede decepcionarse de su obra, es nuestra esperanza", concluyó Bergoglio.
Bergoglio presidió la misa de Nochebuena que se ofició en la catedral metropolitana, que se encontraba llena de fieles, ante los cuales aseveró que "esta noche de eclosión de luz en medio de las tinieblas nos dice que Dios es Padre y no se decepciona nunca. Las tinieblas del pecado y de la corrupción de siglos no le bastan para decepcionarlo".
El arzobispo remarcó que el anuncio del nacimiento de Jesús "no es un aviso en notas sociales", porque "toca el núcleo mismo de la historia y pone en marcha otro modo de andar, otro modo de comprender, otro modo de existir: andar, comprender, y existir junto a 'Dios con nosotros'".
"El anuncio de esta noche es que Dios tiene corazón de Padre y no reniega de sus ilusiones para con sus hijos", y que "espera siempre como el padre de la parábola porque a cada momento sube a la terraza de la historia para vislumbrar de lejos el regreso de los hijos".
Bergoglio remarcó que en la Nochebuena "en medio de la quietud y silencio de ese pequeño resto de justos, los hijos comienzan a regresar y lo hacen en el Hijo que aceptó ser hermano para acompañarlos en el camino".
Subrayó que "el reino de la apariencia, el autosuficiente y fugaz, el reino del pecado y la corrupción; las guerras y el odio de siglos y de hoy se estrellan en la mansedumbre de esta noche silenciosa, en la ternura de un niño que concentra en sí todo el amor, toda la paciencia de Dios que no se otorga a sí mismo el derecho de decepcionarse".
"Nuestro Dios es el mismo que sembró sus ilusiones en nosotros, el mismo que no se concede decepcionarse de su obra, es nuestra esperanza", concluyó Bergoglio.
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