Donald Trump pierde la paciencia y le mete más presión a Nicolás Maduro

“El espacio aéreo de Venezuela está totalmente cerrado”, decretó el presidente de EE UU en medio de una escalada militar sin precedentes y las negociaciones secretas

La tensión entre Washington y Caracas alcanzó un nuevo punto de ebullición cuando Donald Trump publicó un mensaje fulminante en su red Truth Social: “A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: el espacio aéreo sobre Venezuela permanecerá cerrado en su totalidad”.

Sin detalles técnicos, sin aclaraciones, sin advertencias. Una orden seca, categórica, que cayó como una bomba en los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores del hemisferio.

En tiempos en los que cada palabra reconfigura alianzas, el mensaje fue interpretado como el anuncio de una fase superior de confrontación con el gobierno de Nicolás Maduro.

Trump y Maduro hablaron por teléfono la semana pasada —y no solos—. El secretario de Estado Marco Rubio, durísimo opositor del chavismo, participó de la conversación en la que incluso se mencionó la posibilidad de una reunión en Estados Unidos.

La Casa Blanca no lo negó, pero tampoco lo confirmó. Miraflores eligió el silencio, aunque dos fuentes cercanas al gobierno venezolano ratificaron la existencia de la charla.

La filtración generó un temblor político inmediato: ¿negociación secreta? ¿Maniobra electoral? ¿Una tregua encubierta? Preguntas que hoy se hacen diplomáticos y analistas de toda América.

En Venezuela, la reacción fue llamativamente receptiva. “Una conversación sería bienvenida. Puede salvar vidas”, dijo el fiscal general Tarek William Saab, dejando entrever que Caracas podría estar buscando una salida diplomática en medio del aislamiento creciente.

El factor Cartel de los Soles

La llamada habría ocurrido justo antes de que Washington declarara al Cartel de los Soles como organización terrorista, acusando al círculo íntimo de Maduro de liderar una estructura de narcotráfico y violencia hemisférica.

La designación sumó un condimento explosivo al conflicto: para Estados Unidos, ese cartel sería responsable de bombardear de cocaína el país del norte y parte de Europa, junto al Tren de Aragua y el Cartel de Sinaloa.

Caracas lo niega categóricamente y acusa a Trump de usar estas acusaciones para justificar una ofensiva militar en su territorio.

Trump promete acción por tierra

La retórica bélica no se detuvo. En su tradicional llamada de Acción de Gracias con miembros de las Fuerzas Armadas, Trump fue aún más explícito.

“Empezaremos a detener narcotraficantes venezolanos por tierra. Muy pronto. Por tierra es más fácil”, aseguró.

El comentario encendió todas las alarmas en la región: una operación terrestre implicaría otro nivel de intervención, muy superior al despliegue militar que ya afecta al Caribe desde septiembre.

Allí, el Pentágono movilizó una flota que incluye el portaviones más grande del mundo, y sus buques y helicópteros han participado en más de una veintena de ataques contra presuntas narcolanchas. Washington afirma que murieron al menos 83 personas, aunque no presentó pruebas concluyentes de que esas embarcaciones transportaran droga.

Crisis aérea

La advertencia estadounidense llevó a una decisión sin precedentes en el mapa aéreo regional: Iberia, TAP, Avianca, Latam Colombia, GOL y Turkish suspendieron todos sus vuelos hacia y desde Venezuela.

El gobierno de Maduro respondió con máxima dureza: revocó los permisos de operación y acusó a las aerolíneas de alinearse con un supuesto “terrorismo de Estado” promovido por Trump.

La medida dejó a miles de pasajeros varados y a la industria aeronáutica en alerta roja, mientras la tensión política se traslada a los cielos.

Negocios petroleros y poder

Mientras se dispara la batalla pública, múltiples informes periodísticos revelan que bajo la superficie hay una trama de negociaciones secretas: el New York Times asegura que Maduro ofreció participación en los campos petroleros venezolanos a empresas estadounidenses.

El Miami Herald reveló que Delcy y Jorge Rodríguez hicieron dos propuestas formales a Washington, con la mediación diplomática de Qatar.

Funcionarios estadounidenses habrían frenado las conversaciones cuando detectaron que el objetivo de Maduro era asegurar su continuidad en el poder.

Todo indica que, detrás de los discursos incendiarios, se juega una pelea estratégica por recursos, influencia geopolítica y supervivencia política.

Entre amenazas, llamados telefónicos secretos, operativos militares y crisis aérea, la relación entre Estados Unidos y Venezuela ingresa en una fase impredecible.

Trump eleva el tono, Maduro acusa un “bloqueo aéreo”, y las potencias de la región observan con cautela un conflicto que ya dejó de ser bilateral para convertirse en un tablero continental.

 

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