Descartes de ruedas convertidos en piezas de arte

Edición Impresa

Lo que para muchos conductores es simple chatarra al costado del asfalto, para Barnaby Wickham se ha convertido en una pequeña aventura cotidiana. Este ciclista de Baltimore ha reunido más de 700 tapacubos perdidos durante sus paseos en bicicleta, transformando un residuo urbano olvidado en una inesperada fuente de creatividad y diversión. La afición nació casi por casualidad, cuando a comienzos de 2024 Wickham decidió llevarse a casa un tapacubos que encontró tirado en la calle. Desde entonces, cada salida en bicicleta es también una búsqueda del tesoro. “Creo que es la emoción de la caza”, confiesa. Le gusta pedalear, recorrer su ciudad y mantener los ojos bien abiertos: hay suficientes tapacubos como para que el juego sea interesante, pero no tantos como para que pierda encanto. Con el tiempo, la colección creció y también la idea de darles una segunda vida. Los tapacubos se convirtieron en obras de arte tan insólitas como coronas navideñas, un pez gigante o una enorme cabeza de Snoopy. Wickham no solo los guarda: los cataloga. Lleva un mapa de Google donde marca cada hallazgo y una lista que bautizó con humor como “tapacubos en la naturaleza”. La iniciativa contagió a su comunidad, que ahora le avisa cuando ve uno abandonado en la ruta. Así, entre pedales, basura reciclada y creatividad, Wickham demuestra que incluso los objetos más anodinos pueden esconder historias curiosas y un toque de magia urbana.

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE