¿Y si hubiera un ritmo que une a casi todos los seres vivos? Un estudio de la Northwestern University sugiere que sí: desde el canto de los pájaros hasta el destello de las luciérnagas, pasando por sonidos de mamíferos y ranas, muchas especies se comunican siguiendo una cadencia muy similar. La investigación, publicada en PLOS Biology, encontró que ese “pulso” común ronda los dos latidos por segundo. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es: coincide con el ritmo que el cerebro procesa con mayor facilidad… y también con el de muchas canciones populares. El equipo liderado por Guy Amichay llegó a esta conclusión tras observar fenómenos tan distintos como enjambres de luciérnagas en Tailandia o estudios previos sobre comunicación animal. Pese a las diferencias entre especies, el patrón se repetía: señales cortas, regulares y dentro de un rango muy parecido. La explicación es tan simple como fascinante. No es que los animales “no puedan” comunicarse más rápido o más lento, sino que este ritmo parece ser el más fácil de entender para el cerebro, tanto humano como animal. Así, naturaleza y música parecen compartir un mismo lenguaje invisible.
Un pulso común que, sin importar la especie, ayuda a que los mensajes lleguen claros y en sintonía.
SUSCRIBITE a esta promo especial