A simple vista, la Tierra parece haber contado siempre con océanos, ríos y lluvias. Pero una sorprendente investigación sugiere que gran parte de esa historia podría haber comenzado mucho más abajo. Científicos de la Northwestern University y la Universidad de Nuevo México descubrieron una gigantesca reserva de agua escondida a unos 660 kilómetros de profundidad. No se trata de un océano subterráneo como los que imaginamos, sino de agua atrapada dentro de un mineral llamado ringwoodita. Este material actúa como una especie de esponja que, bajo condiciones extremas de presión y temperatura, puede retener enormes cantidades de agua en su interior. Lo más asombroso es la escala: según los investigadores, esa reserva podría contener más agua que todos los océanos de la superficie juntos. Aunque suene increíble, esa agua no está en forma líquida, sino integrada a nivel molecular dentro de la roca. El hallazgo ayuda a explicar cómo nuestro planeta logró mantener un ciclo del agua estable durante millones de años. También refuerza la idea de que el interior de la Tierra juega un papel clave en la formación de los mares y en la regulación del clima.
Lejos de ser un mundo completamente seco, el corazón del planeta parece esconder un tesoro invisible que, aunque inaccesible, podría haber sido esencial para que la vida tal como la conocemos sea posible.
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