Lo que parecía un caso curioso de daños provocados por un oso terminó siendo una insólita estafa. En California, tres personas fueron condenadas por fraude tras fingir ataques de un animal… que en realidad era un humano disfrazado. La maniobra, bautizada “Operación Garra de Oso”, consistía en simular destrozos dentro de autos de lujo, incluyendo un Rolls-Royce y dos Mercedes. Para darle credibilidad al relato, el grupo grabó videos en zonas montañosas donde se veía al supuesto “oso” moviéndose dentro de los vehículos y dejando marcas en asientos y puertas. Con ese material, intentaron cobrar casi 142.000 dólares a compañías de seguros. Sin embargo, algo no cerraba. Un especialista en vida silvestre analizó las imágenes y confirmó lo evidente: no era un animal, sino una persona disfrazada. Dos hombres y una mujer se declararon culpables y recibieron penas de arresto de fin de semana y libertad condicional, además de devolver parte del dinero. El caso, tan creativo como fallido, demuestra que no todo lo que parece salvaje… lo es.
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