El papa León XIV convirtió su primera encíclica, Magnifica humanitas (Magnífica humanidad), en una advertencia directa contra el poder creciente de las grandes tecnológicas y el riesgo de que una élite global controle la inteligencia artificial, los datos y hasta la vida cotidiana de millones de personas. El documento, de 110 páginas, marca el inicio político e ideológico de su pontificado y ya provoca fuertes reacciones en Washington, Silicon Valley y Europa.
El Pontífice sostiene que quienes dominen la inteligencia artificial tendrán la capacidad de imponer “su propia visión moral” sobre el mundo. Por eso reclamó limitar el poder de las corporaciones tecnológicas sobre recursos informáticos que podrían transformar la forma en que viven los humanos. Para León XIV, la IA no es una herramienta neutral: puede convertirse en un instrumento de control económico, político y cultural.
RETOMA EL LEGADO DE LEÓN XIII
La encíclica retoma el legado de León XIII, el papa que en 1891 publicó Rerum novarum, texto considerado el inicio de la doctrina social moderna de la Iglesia.
Aquella encíclica enfrentó los abusos de la revolución industrial, la explotación obrera y el crecimiento de las desigualdades. Robert Prevost eligió llamarse León XIV justamente para mostrar que considera que el mundo atraviesa hoy una transformación comparable, aunque ahora el eje del conflicto ya no es la fábrica sino la tecnología.
Licenciado en Matemáticas y primer Papa agustino de la historia, Prevost combina una mirada técnica con una fuerte raíz filosófica y espiritual. La tradición agustiniana pone el foco en la dignidad humana, el libre albedrío y la lucha entre el bien y el mal.
Esa visión atraviesa toda la encíclica, donde insiste en que ningún algoritmo puede reemplazar la conciencia, la empatía o el corazón humano.
“Como ocurre con cualquier avance tecnológico, la inteligencia artificial puede ponerse al servicio del bien común o convertirse en un mecanismo de dominación”, advierte uno de los párrafos centrales del documento. La preocupación papal apunta especialmente a los algoritmos sesgados que podrían decidir quién accede a atención médica, créditos, educación o empleo. Según León XIV, esos sistemas corren el riesgo de consolidar nuevas formas de discriminación invisibles.
UN INVITADO ESPECIAL
La presentación oficial del texto tuvo además un invitado inesperado: Christopher Olah, cofundador de Anthropic, una de las empresas líderes en inteligencia artificial. Su presencia generó polémica inmediata dentro y fuera de la Iglesia.
Algunos sectores progresistas criticaron que el Vaticano compartiera escenario con un empresario tecnológico multimillonario, mientras otros interpretaron la invitación como un intento del Papa de abrir diálogo con la industria sin renunciar a sus cuestionamientos.
Olah, que se enfrentó públicamente a Donald Trump y rechazó colaborar con el Pentágono, admitió durante el acto que hacen falta “voces morales que los incentivos no puedan doblegar”.
La frase fue leída como una señal del creciente temor incluso dentro del sector tecnológico ante la concentración de poder en pocas compañías.
La encíclica también apunta contra la presión que las grandes tecnológicas ejercen sobre la Casa Blanca para frenar regulaciones. León XIV denuncia que pequeños grupos con enormes recursos económicos pueden influir sobre gobiernos, manipular información y orientar decisiones políticas y económicas en beneficio propio. Sin nombrarlos directamente, muchos pasajes parecen dirigidos a Elon Musk, Peter Thiel y otros referentes del universo tecnológico cercano a Trump.
¿CRÍTICAS ENCUBIERTAS?
La tensión con el mandatario estadounidense ya venía creciendo desde hace meses por cuestiones migratorias y climáticas, pero ahora el enfrentamiento adquiere un tono más profundo.
Algunos párrafos de Magnifica humanitas pueden interpretarse como críticas directas a la administración republicana. El Papa rechaza la lógica del “derecho del más fuerte”, condena el deterioro del multilateralismo y cuestiona la teoría de la “guerra justa”, usada históricamente para justificar intervenciones militares.
Ese planteo también alcanza a Israel. León XIV manifiesta inquietud por la “normalización de la guerra” y por el uso de tecnologías militares cada vez más automatizadas. Advierte que cuando se pierde la memoria histórica y se deshumaniza al enemigo resulta más fácil justificar la violencia sobre civiles.
EL PELIGRO DEL DOMINIO DE LAS PANTALLAS
El texto insiste varias veces en el peligro de una sociedad dominada por pantallas, datos y automatización. “Este es el riesgo de la deshumanización”, afirma el Papa al comparar el presente con la Torre de Babel. Para él, la idolatría del lucro y la obsesión por la eficiencia amenazan con reducir a las personas a simples números procesados por sistemas digitales.
También denuncia un nuevo colonialismo basado en la extracción de datos, critica las formas modernas de explotación laboral detrás de la economía digital y alerta sobre la posibilidad de crear seres humanos “de segunda clase” bajo teorías transhumanistas o poshumanistas impulsadas desde Silicon Valley.
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