La nueva película de Pedro Almodóvar, “Amarga Navidad”, llega a la Ciudad este jueves a días de su estreno en el Festival de Cannes. La nueva cinta del director manchego cuenta la historia de Raúl Durán, un famoso cineasta que se quedó sin ideas. Sus preocupaciones terminan cuando empieza a escribir una pieza inspirada en las vicisitudes de una persona muy cercana.
El autor de “Todo sobre mi madre” o “Volver”, conocido por sus filmes de imagen cuidada y llenos de color, es un defensor de la fuerza de sus intérpretes en la historia: “El actor es el que porta el mensaje. Son los ojos de los actores los que ves, el rostro de los actores, los cuerpos de los actores”, afirmó en Cannes. Para esta película eligió a Bárbara Lennie y Leonardo Sbaraglia para su pareja protagonista: el argentino, que vuelve a trabajar con el español después de “Dolor y gloria”, encarna al alter ego de Almodóvar.
Y Sbaraglia se muestra encantado de haberse puesto en la piel de Raúl Durán, un famoso director de cine que, para paliar la falta de buenas ideas, se nutre de los problemas de sus amigos para escribir sus guiones.
“Lo primero que me dijo Almodóvar cuando me ofreció el rol fue: ‘no quiero un retrato amable’”, recuerda el intérprete. “Él quería verse a sí mismo como una especie de vampirizador”.
Para Sbaraglia, el dilema es si vale la pena aprovecharse de las experiencias de los amigos, y sacrificar a veces esas relaciones, para hacer una obra de arte que pueda tener un impacto mayor.
“El actor es el que porta el mensaje. Son los ojos de los actores los que ves, el rostro de los actores, los cuerpos de los actores”
Pedro Almodóvar, director de “Amarga Navidad”
“Estoy agarrando algo de la vida y de mi entorno o de la vida de alguien muy querido y lo estoy llevando para inspirar el corazón de millones de personas” en el cine, afirma el actor, explicando cómo ve él esta disyuntiva.
En su opinión, es evidente que las 24 películas de Almodóvar han contribuido a “inspirar, revolucionar, dar coraje a colectivos marginados”. Con su cine, “ha ayudado mucho a que el mundo, de manera muy concreta, tenga una voz y un coraje”.
SEGUNDA VEZ
Esta es la segunda vez que Sbaraglia rueda con el cineasta manchego. En su anterior colaboración, en “Dolor y gloria” (2019), también un filme introspectivo sobre su trabajo de director, el actor argentino interpretaba a un amante del protagonista.
Ahora, el actor de “Relatos salvajes” ha llegado más lejos y encarna al propio director. “Fue una experiencia muy exigente, muy demandante y al mismo tiempo arrolladora”, explica.
“Es un hombre arrollador, un hombre con convicciones profundas y con una especie de consistencia creativa tremenda”, dice Sbaraglia de Almodóvar. “Lo siento siempre como si fuera un Dalí, un Picasso que está tejiendo, pintando, construyendo colores, construyendo mundos”.
“Uno es como si fuera una pieza más dentro de un gran mosaico”, prosigue, y “es muy interesante estar formando parte de su mundo”.
En el rodaje, “la mayor dificultad fue la propia exigencia”, dice Sbaraglia, porque cuando Almodóvar “te dice quiero que hagas esto... el primer enemigo es uno mismo”.
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