Si “Raro” fue para el Cuarteto de Nos un primer estallido, su pasaporte para cruzar el charco y comenzar la conquista latina, “Puertas”, su último disco, y la gira posterior, han sido una especie de culminación de ese estallido, una segunda explosión: la banda montevideana, que visita el estadio de Atenas este viernes, convocó más de medio millón de personas en su paseo por más de 50 ciudades latinoamericanas, y terminaron con su primer estadio en Buenos Aires, el estadio de Ferro, que les permitió grabar su primer disco en vivo.
“Encarábamos siempre canciones nuevas, en lugar de poner la energía en un disco en vivo. Somos de mirar para adelante”, se ríe Roberto Musso, voz de la banda, en diálogo con EL DIA, explicando por qué nunca hubo una grabación oficial en vivo del Cuarteto hasta ahora. ¿Qué cambió? “Este”, dice Musso, “era un momento de celebración: este que estamos haciendo es el mejor show de la historia del Cuarteto, era con el público argentino, que es espectacular, y el primer estadio en Buenos Aires, siendo que Argentina es el primer faro que uno mira desde Montevideo para ampliar su carrera”.
Musso recuerda cuando miraban Buenos Aires con anhelo: el Cuarteto, que tuvo “una carrera rara, como marca el nombre del disco”, se formó en los 80, tocando durante dos décadas para un puñado de personas en Montevideo, ciudad donde ya hay, dice Musso, poca gente, y pocos jóvenes por el éxodo. Insólitamente, de esa movida reducida surgen artistas todo el tiempo, “una especie de milagro, como la selección de fútbol, y creo que ahora estamos mejor que la selección, los músicos”, se ríe Musso, que confiesa que “no hay mucha buena energía alrededor de la selección acá”.
Pero ese golpe de éxito le llevó tiempo al Cuarteto: recién en 2006, dos décadas después de su formación y con diez discos publicados, lanzaron “Raro”, el álbum que los volvió masivos en el Río de la Plata. “En general, el disco emblemático de una banda coincide con el momento de más convocatoria. Pero cuando salió ‘Raro’, la banda la conocía muy poca gente fuera de Uruguay. Fue un renacimiento. Y poco a poco se fue construyendo, de ‘Raro’ hacia adelante, una carrera nuestra, que nos fue volviendo cada vez más masivos fuera de Uruguay”, cuenta Musso. Desde ese momento, año a año, fueron creciendo a nivel latinoamericano: con la gira de “Puertas”, que comenzó en 2025 y los trae ahora a La Plata, alcanzaron un nivel que, dice Musso, “me sorprende”.
- A la grabación en vivo del show de Ferro le pusieron “Sigo atravesando puertas”. ¿Qué puertas le quedan por abrir al Cuarteto?
- Es algo que, en realidad, nunca nos preguntamos: fuimos una banda sin sueños. Siempre fueron proyectos a corto plazo, fuimos una banda part-time mucho tiempo, hasta que salió “Raro” competía el fin de semana como músicos con nuestras profesiones… Así que nos ha gustado que el destino fuera poniendo puertas y nosotros irlas abriendo y viendo que hay dentro. Y seguimos así, viendo que hay detrás de las puertas sin temor a lo que haya detrás.
- ¿Y extrañas algo de banda de culto antes del éxito tan masivo?
- Bueno, en realidad nos encanta este momento de ahora. Nos gusta que haya sido esa curva ascendente, y no al revés… Pero fue un aprendizaje impresionante, sobre todo en los 90, en esos días del under montevideano, que imaginate lo que es, Montevideo ya es under en sí mismo… Cargábamos los equipos nosotros cuatro, el sonido lo hacía alguien del local… Hoy somos 14 personas. Es un derecho de piso que me encanta, que nos curtió para siempre, fue divino. Pero no lo extraño. Y cuando escucho las canciones viejas y aunque no escribiría esos temas ahora, me encanta que estén ahí.
- Los temas del Cuarteto suelen trabajar sobre temáticas del presente: en “Puertas” se habla de la soledad, los vínculos rotos, la soledad, la salud mental… ¿Es un buen momento para componer, se alimentan de esa realidad oscura?
- Cuanto más conflictos y problemas hay, más grande el abanico de temas que uno tiene para componer. La pandemia fue un momento horrible, y también un momento de composición donde aparecieron muchos elementos que nutrieron muchas canciones. Y conectaron muy bien con el público joven. A mi siempre me ha gustado componer desde mi edad biológica, y por eso me han motivado siempre distintas cosas para escribir.
- Ahora, a pesar de esto, me parece que el Cuarteto es una banda luminosa, no oscura.
- Es cierto, parece una contradicción. Pero van de la mano, de alguna manera. Y van de la mano del público: el público del Cuarteto es un público colorido, que emana luz. Yo muchas veces me veo reflejado en el Roberto del público, viendo con 17 años a su banda, que está fuera del mainstream y que canta cuestiones personales… Hay una instancia de catarsis en los shows que es muy interesante.
- Hablando de catarsis: ¿qué puede hacer la música en estos momentos, para ayudar aunque sea a la audiencia, aunque no cambie el mundo?
- Bueno, viste que “Flan” arranca con esa frase, “acá estoy esperando que cambie el mundo”... A mi me han golpeado en la cara un montón de cosas, uno con la edad se pone más emotivo, y entre ellas una es la cantidad enorme de chicos y chicas que se acercan y te dicen “tu canción me cambió la vida”. Es algo que estaba fuera de mis papeles, mi generación no tenía ese contacto tan cara a cara con los fans. Ahora te muestran el personaje que se tatuó, la frase que se tatuó… Y te pone la piel de gallina, sobre todo con hijos jóvenes como los míos.
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