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17.11.2017
Trastienda Politica

La nueva Legislatura, una obsesión para Vidal

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La nueva Legislatura, una obsesión para Vidal

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Por | Mariano Perez de Eulate

Más allá del porcentaje formal que obtenga el domingo, el verdadero objetivo estratégico que persigue el gobierno bonaerense en la elección de medio término es formatear una Legislatura con números favorables para los dos últimos años de gestión de María Eugenia Vidal. Las mayorías propias en ambas cámaras son el escenario ideal que imaginan los principales operadores políticos de la gobernadora. Hace tiempo no sucede eso en la Provincia.

Si las encuestas de intención de voto que circulan por estas horas se confirman el día del comicio, Vidal estará muy cerca de ese esquema de control legislativo que le permitirá, entre otras cosas, no depender tanto de las alianzas con sectores enrolados en la oposición.

Aún si el domingo se repitiera el escenario de las PASO de agosto, las noticias para la gobernadora serían bastante buenas: Cambiemos llegaría a 27 senadores provinciales y a unos 43 diputados, según cálculos que circulan en el mundillo político. En la Cámara baja se necesitan 47 almas para tener mayoría propia; en el Senado, 24.

Por eso se volvió estratégico para Cambiemos absorber votos del frente 1País, que lidera Sergio Massa, entre la Primaria de agosto y la elección del domingo próximo.

Massa fue, en los dos primeros años de gestión de Vida, ese opositor que le aportó números legislativos cuando hubo que votar proyectos vitales para el Ejecutivo. También, el que obtuvo como contraprestación sillones en organismos provinciales y el manejo de ciertas cajas que suelen servir para financiar la política. Sin embargo, ahora es el mas sismo el que tiene más para perder.

Es que la fuerza del candidato a senador arriesga la mayor parte de su actual presencia legislativa. Sencillo: se renueva la mitad de la Cámara de Diputados conformada en 2013, el año en que el de Tigre venció al entonces oficialismo kirchnerista y empezó a ilusionarse con un plan presidencial.

Aquella vez, el macrismo puro no presentó lista –coló algún nombre, justamente, en las listas de Massa- y Margarita Stolbizer integraba una alianza progresista con el Socialismo referenciado a nivel nacional en el santafesino Hermes Binner. Un tablero político absolutamente diferente del actual.

Esto significa que Cambiemos casi no pone en juego bancas propias en esta elección porque las que tiene ahora son fruto de su cosecha electoral de 2015, cuando Vidal ganó la gobernación con un 39 % de los votos. Un trío de senadores y menos de una decena de diputados. Así, hasta diciembre tendrá primeras minorías en ambas cámaras pero no quórum propio. La gran apuesta es llegar a ese estadío ideal por lo que, más allá de ganarle a Cristina Kirchner en el resultado global, necesita hacer buenas performances en las diversas secciones electorales en las que se divide la Provincia.

La Tercera, por ejemplo, es el gran bastión K. Esa sección aporta diputados. Una cosa es perder allí por paliza y otra perder con un porcentaje tal que se traduzca en el ingreso de un número de diputados que termine siendo importante para la suma final de integrantes del futuro bloque vidalista.

Con un fortalecimiento legislativo, Vidal podría impulsar ciertas leyes que considera clave sin tener que negociar con los opositores. Un caso que se menciona es el cambio en el esquema de obra pública, hoy atado a un fondo que en su momento se acordó con los intendentes. Otro proyecto urticante: la división del populoso distrito de La Matanza, eterno bastión del peronismo y, como está, casi inexpugnable para Cambiemos. Si se produce, promete ser de los debates más memorables que haya tenido la Legislatura con sede en La Plata.

De todos modos, y por más buena elección que haga Cambiemos, la gobernadora no contará con los dos tercios de las cámaras. Un número necesario para aprobar cuestiones sensibles, como el endeudamiento.

En sus primeros dos años a Vidal le alcanzó con su acercamiento al massismo pero ese escenario cambiaría por lo antes mencionado en relación al de Tigre y porque el kirchnerismo, de la mano de Cristina candidata a senadora, mejoraría sus propios números con ciertos nombres que ingresarán y que son, hasta el momento, muy afines a la ex presidenta.

Se vuelve así importante el papel que puedan adquirir los intendentes peronistas más distanciados de Cristina, que casi seguramente buscarán restarle influencia a la ex presidenta en la dinámica del PJ provincial. Vidal piensa en algunos de ellos -y en sus diputados y senadores- como eventuales nuevos interlocutores privilegiados. Esa es la nueva historia que se empezará a escribir el próximo fin de semana.

 

 

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