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Lautaro Palacios intenta controlar la pelota ante la marca de Carlos Arancibia. Camba se reencontró con el triunfo - pablo busti
Hizo un buen partido y no mereció sufrir tanto para superar a Excursionistas

Después del durísimo cachetazo en Cañuelas, que pegó muy fuerte en el seno del plantel y cuerpo técnico, Defensores de Cambaceres necesitaba ganar a cualquier precio, sin importar cómo, para olvidar aquella derrota abultada y volver a recuperar confianza. Y lo hizo. Sabía de antemano que Excursionistas, uno de los grandes de la categoría, llegaba a Ensenada dolido y con el ánimo por el piso, debido a una campaña que no lo favorece. Sin embargo, el equipo que dirige Ricardo Kuzemka, concentrado y compenetrado en sus convicciones, tomó todos los recaudos suficientes y salió a buscar el triunfo desde el comienzo. La consiga era ganar en casa y ante su gente, porque hasta ese momento no lo había logrado.

Con un planteo ordenado, pero con el grupo metido de lleno en este compromiso, Cambaceres manejó el partido. Le costó al principio, pero con el correr de los minutos, fue respondiendo a las exigencias. Algunos cambios de piezas en la previa, sirvieron para que el Rojo, colectivamente hablando, tuviera un desempeño mucho más acoplado y criterioso, respecto de los últimos partidos. La primera emoción de la tarde llegó recién a los 38 minutos, a través de una disparo de Enzo Caroccia (llegó a la quinta amarilla y se pierde el partido con Deportivo Merlo), quien dejó sin chances al arquero Gastón Monzón.

EN EL ULTIMO MINUTO

En la parte complementaria, se vio la mejor versión de Cambaceres. Ordenado en defensa, inteligente en el medio y punzante en ofensiva. Pero además, el equipo supo generar varias opciones de peligro, algo que no había ocurrido en las últimas presentaciones. A los 18, un mano a mano que desperdició Brian Martínez; a los 24, un cabezazo de Rodrigo Díaz que se fue apenas desviado; luego, Palacios la tiró por encima del arquero (a los 28). Camba acariciaba la segunda emoción. Sin embargo, a los 30, una infracción apresurada de Galo Capomaggio sobre Schönfeld, le permitió a Malandra marcar el empate, de penal, cuando nadie lo esperaba.

Camba no merecía quedarse con un punto. Por todo lo que había ofrecido. Hasta que Parentini, en una pelota aérea, quiso despejar y terminó colocando la pelota lejos del alcance de Monzón.

Victoria y desahogo para un equipo que siempre lo buscó.

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