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24.11.2017
LEONARDO GARCIA ALARCóN

El platense que brilló en el Colón

El año pasado se convirtió en el primer argentino en dirigir en la Opera de París pero para el director radicado en Suiza desde hace 20 años, la experiencia que vivió esta semana en el primer coliseo nacional, será difícil de superar

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lEONARDO GARCÍA ALARCÓN, EL LUNES EN EL COLÓN, DIRIGIENDO “L’ORFEO”, de Monteverdi, en el marco del ciclo Mozarteum Argentina / teatro colón

A los 41 años, y con varios hitos en su exitosa carrera dentro del universo de la música barroca, Leonardo García Alarcón concretó esta semana uno de sus grandes cuentas pendientes: dirigir en el Colón. Para el platense, que el año pasado abrió la temporada del Palacio Garnier con “Heliogábalo” de Cavalli, convirtiéndose en el primer argentino en dirigir en la Opera de París, la experiencia que vivió en el primer coliseo nacional será muy difícil de superar porque, sin dudar, asegura: “Es el mejor teatro del mundo”.

Hijo de padre músico autodidacta y de madre pintora, y hermano de una bailarina clásica, Leonardo García Alarcón también fue nieto de una abuela con intereses musicales que le abrió las puertas del universo barroco, en el que hoy se mueve como pez en el agua.

Su pasión por la música se fue materializando de chico: a los seis años comenzó a estudiar piano, y luego fue incorporando otros instrumentos como el órgano y el clave. Años más tarde se recibiría en el Bachillerato de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, casa de altos estudios que, según dice ahora, es “un modelo a seguir en todo el mundo”.

Siguiendo los pasos de su hermana, que se había ido a los 17 años a perfeccionar en danzas a Burdeos, Leonardo tenía 19 cuando se instaló en Suiza, con la intención de ingresar en el Conservatorio de Ginebra, en donde dictaba clases Christiane Jaccottet, según él, una de “las mejores clavecinistas del mundo” a la que había escuchado entre los cassettes de su abuela.

El problema (que no fue tal) era que había una sola vacante, y eso hacía más interesante y complicado el desafío para un joven platense que, sin demasiada consciencia, había cruzado el Atlántico con una mochila y 500 dólares en el bolsillo de los que, apenas llegó, le robaron 300.

Nunca se olvidará del 23 de junio de 1997, fecha en la que dio el examen en el prestigioso conservatorio, y quedó. Allí se formó hasta 2005, cuando se recibió y con excelentes noticas: “Ese año hice un master y la Dirección del Conservatorio, en el momento que vienen a darme el diploma, me dicen ‘queremos no solamente decirle que tiene el diploma con honores sino que queremos que sea profesor’”. Desde entonces, es un respetado maestro de dirección orquestal y ópera barroca.

Con un poco más de tiempo y ganas de invertirlo en un proyecto propio, convocó a músicos argentinos desperdigados por el mundo -dice que hay a montones- y fundó Cappella Mediterranea Namur Chamber Choir, considerado como uno de los grupos de referencia internacional del repertorio barroco en Europa.

Con este grupo, con el que ofrece conciertos y óperas en las salas más destacadas del mundo, Leonardo García Alarcón se presentó esta semana en el Teatro Colón, la experiencia más movilizante de su vida, según aseguró en diálogo con EL DIA.

A sala llena, el platense dirigió el lunes “L’Orfeo, favola in musica”, de Claudio Monteverdi, en el marco del ciclo Mozarteum Argentino, y la emoción, a horas de su aplaudida presentación, todavía lo embargaba.

“Es un regreso muy particular primero porque para mí el Colón es el teatro más importante en el mundo desde el punto de vista de la lírica, y segundo porque lo hice acompañado del grupo que fundé, y eso me hizo empezar a ver el país con los ojos de mis amigos, que vienen de casi todos los países de Europa”.

Para García Alarcón, la experiencia en el Colón marcó de alguna manera uno de los momentos más importantes de su vida artística. No duda en asegurar y explica los motivos: “Y no sólo por la acústica que tiene el Colón, algo en lo que coinciden profesionales de diferentes rubros, sino por lo que provoca cuando uno está en el escenario: es quizás el lugar más imponente al que uno se puede enfrentar”.

La comparación con Garnier es inevitable pero el platense, que definió aquella recordada actuación como un orgullo de su carrera, se queda con la más reciente. “La sensación que tuve el lunes no la tuve en ningún lado, y creo que no la voy a volver a repetir. Podría definirla como una experiencia casi metafísica. Con creces nunca hubiera imaginado que sonara así con público desde el escenario”.

La convocatoria para dirigir en el Colón le llegó el año pasado, cuando programaron esta fecha en homenaje a Monteverdi, en el marco del 450 aniversario de su nacimiento. “Es el compositor que inventó de alguna manera la ópera moderna, y L’ORFEO es considerada la primer gran ópera moderna. Por eso poder festejarlo en el Colón fue algo único”.

La sensación que le quedó de su debut la pudo compartir con sus amigos músicos europeos. “Todos quedaron encantados con este lugar”, dijo.

DILUVIO

Pero el platense volvió el miércoles al primer coliseo nacional para dirigir “Il Diluvio Universale” de Michelangelo Falvetti, programada para cerrar la temporada del Mozarteum Argentino. “Se trata de una obra que encontré en Sicilia en 2001, un oratorio sobre la historia del diluvio, de 1682, que hemos tocado casi en todo el mundo pero es la primera vez que se tocó el continente americano”, contó.

Feliz con este sueño que acaba de concretar, el platense manifestó sus deseos de poder dirigir en su ciudad natal y espera poder hacerlo en el Coliseo Podestá, el lugar más adaptado a su especialidad: la música barroca. “Sería el lugar ideal”, remarcó.

En su paso por La Plata, García Alarcón fue “perseguido” por una cámara de la televisión francesa, para la cual está filmando un documental en el que además de su carrera querían registrar sus inicios. “En este regreso volví al Coliseo, a la Catedral, al Museo, al Conservatorio. Fue un día muy emocionante porque pude encontrarme con todos los lugares donde comencé”, reveló el director.

Tras su regreso, García Alarcón se enfrentará con nuevos y desafiantes proyectos en lo que respecta a la dirección de ópera y conciertos. Pero lo que más lo entusiasma es, quizás, su vuelta a la Opera de París, en donde será parte de los festejos de los 350 años de su creación.

“ Podría definirla como una experiencia casi metafísica”

Leonardo García Alarcón,

Sobre su actuación en el Colón

“ En este regreso a La Plata volví al Coliseo, a la Catedral, al Museo, al Conservatorio. Fue muy emocionante porque pude encontrarme con todos los lugares donde comencé”

“ Para mí el Colón es el teatro más importante en el mundo...”

Leonardo García Alarcón,

Sobre su actuación en el Colón

 

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