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22.11.2017

Vidal apuesta a su consagración política con el acuerdo por los fondos coparticipables

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Por MARIANO PÉREZ DE EULATE
mpeulate@eldia.com

Después de la victoria electoral de octubre, la gobernadora María Eugenia Vidal va por la consagración política personal. Busca estampar en la historia de la provincia de Buenos Aires un hito positivo en materia económico-financiera que esté a la altura de otros acontecimientos, hayan sido buenos o malos, que han tenido carácter definitorio para la saga bonaerense reciente. A eso apunta el acuerdo para lograr que en 2019 su gestión reciba 65 mil millones de pesos de parte de la Nación, a partir de la redefinición del esquema de distribución de impuestos coparticipables.

Para resumirlo: si prospera el pacto que el gobierno nacional propondrá a los gobernadores, todas las provincias recibirán más dinero a partir del año que viene porque se incrementará la masa coparticipable a partir de una modificación a la ley del Impuesto a las Ganancias. Pero Buenos Aires será, en efecto, de las más beneficiadas.

Es un acuerdo sellado entre Vidal y el presidente Mauricio Macri. El cónclave con los mandatarios será mañana. Todo el gobierno provincial está pendiente de ese encuentro.

En Cambiemos circula una máxima brutal: “Gestión mata peronismo”, dicen por lo bajo en el oficialismo provincial

Vidal quiere mostrarse como la gobernadora que recuperó los fondos injustamente cercenados a la Provincia de Buenos Aires, un distrito que aporta casi el 40 por ciento de la recaudación impositiva pero que recibe a cambio la mitad. Como se dijo, inscribir un “hito” sobresaliente en medio de otros acontecimientos recientes que perjudicaron al distrito. A saber:

-Se sindica a la administración del radical Alejandro Armendáriz como responsable de la pérdida de seis puntos de coparticipación federal q ue le correspondían a la Provincia de Buenos Aires, a finales de la década del 80. Y lo anotan, obviamente, como un hito negativo de la lista. La resignación, en efecto, existió: del 27,5% que se heredó de la dictadura (Ley 20.221) al 21,5% que fijó la Ley de Coparticipación que rige ahora (Nº 23.548). Incluso la cifra actual es menor a eso. Los radicales más afectos a la revisión histórica, sin embargo, aseguran que dicha norma entró en vigencia ya con la gestión del peronista Antonio Cafiero como gobernador, quien asumió a fines del 87. Peleas por los derechos de autor de lo que fue, en efecto, un mal acuerdo político.

-En 1992, el entonces presidente de la Nación, Carlos Menem y Eduardo Duhalde, que dejó la vicepresidencia para ser gobernador provincial, pactaron el llamado Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense, justamente para compensar esa pérdida. Lo aprobó el Congreso. Un hito positivo, podría decirse. Un seguro de gobernabilidad en una provincia con mucha pobreza e infinitas carencias de infraestructura. Dos millones de dólares por día, era el cálculo en ese entonces de lo que se destinaba al Fondo del Conurbano. O sea: unos 650 millones de dólares por año.

-Pero en 1996, por presión del resto de los gobernadores y porque Menem quería acotar la “candidatura natural” del PJ a la presidencia para la que se perfilaba Duhalde, el Congreso modificó las leyes vigentes y “congeló” el Fondo del Conurbano en los 650 millones de pesos. Más de veinte años después, devaluaciones, inflación disparada y cambios de modelos económicos mediante, la cifra es irrisoria y terminó siendo discriminatoria. Un hito negativo. Ningún gobernador de los que sucedieron a Eduardo Duhalde [los también peronistas Carlos Ruckauf, Felipe Solá y Daniel Scioli] pudo modificar esa situación.

-Lo dicho: Vidal va ahora por la recomposición. Si mañana se firma el pacto, Buenos Aires recibiría 40 mil millones de pesos el año próximo, 65 mil millones de pesos en 2019 y luego una actualización anual por inflación. Un hito más que positivo, un “acto de justicia” según la definición que se escucha en los despachos oficiales. El punto débil es que depende bastante de sus colegas, siempre reacios a la centralidad bonaerense.

Las fuentes oficiales explican que Vidal destinaría ese enorme caudal de dinero a mejorar la infraestructura provincial, en especial en el conurbano. A los intendentes, sobre todo los del peronismo, les ha prometido que destinará en forma automática unos 3.200 millones de pesos a las comunas. Una forma de seducción para conseguir manos alzadas a la hora de votar el Presupuesto 2018 y, en especial, para acompañar el endeudamiento millonario –más de 80 mil millones de pesos- que proponen desde Economía.

En Cambiemos circula una máxima brutal, casi pendenciera, que según esa óptica, fue verificada en las últimas elecciones: “Gestión mata peronismo”, dicen por los bajo en el oficialismo.

Quienes traducen explican que con más dinero se puede mejorar la gestión. Suena a obviedad pero la historia reciente de Buenos Aires dice que los últimos gobernadores casi tenían que mendigar en la Casa Rosada para poder pagar los sueldos. El resto supone una mejora en la calidad de vida de la gente.

Es que en el oficialismo han detectado que, más allá de la arrolladora imagen positiva de Vidal, en muchos distritos propios Cambiemos se impuso por la valoración de obras públicas que se empezaron a realizar y que eran históricas deudas locales.

Y en las ciudades donde ganó el peronismo, también hubo algo de ese efecto positivo porque entre agosto, mes de las Primarias Abiertas, y la legislativa de octubre las brechas en contra del oficialismo se achicaron bastante.

Dirigentes del PJ, incluso, confiesan fuera de micrófono que en muchos barrios sus votantes históricos admiten cierta simpatía coyuntural por Cambiemos porque ven obras básicas como cloacas o asfalto, deudas de un justicialismo que gobernó casi tres décadas. “No dejan de ser peronistas pero nos admiten que respaldaron a Cambiemos por las obras”, explican fuentes del peronismo.

Vidal sabe esto mismo y, si consigue los fondos prometidos, espera volcar en la Provincia una catarata de obras públicas con la mira puesta en 2019, año de su casi segura reelección. Incluso si la economía nacional acompaña y la Provincia, en efecto, cuenta con los mentados fondos extras, en Cambiemos hablan de un test electoral directamente lapidario para el peronismo, con un crecimiento muy fuerte del oficialismo en el sur del Conurbano. Por ahora, sólo cuestión de deseos.

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