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Las “misas” ricoteras que no siempre terminaron bien

Por Redacción

El inicio de las denominadas “misas” del Indio Solari y sus compañeros en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota podría fijarse en agosto de 1995, durante las presentaciones del disco doble “Lobo suelto. Cordero Atado”, cuando la banda eligió la localidad santafesina de San Carlos, que hoy cuenta con poco más de 11 mil habitantes, para hacer dos shows en una discoteca. La localidad santafesina se vio colmada en su hotelería y sus campings y mucha gente se quedó en las afueras de la discoteca para escuchar los conciertos, situación que con mayor magnitud se repitió ese mismo año con los conciertos en Mar del Plata y en la capital santafesina.

En la segunda mitad de los ‘90, la masividad de los Redondos iba en constante crecimiento y era común que el tren a Mar del Plata diera una postal de las “misas”, cubierto de gente, copado por los fans del grupo, que antes y luego del show copaban las plazas y la estación ferroviaria donde pernoctaban y comían, improvisando campings públicos.

Este camino también estuvo repleto de conflictos con las autoridades del momento, como en 1997, cuando el dirigente radical y en ese entonces intendente de Olavarría, Elios Eseverri, prohibió los recitales programados por el grupo para el 16 y 17 de agosto de ese año en el gimnasio del club Estudiantes, que tenia una capacidad para apenas 7 mil personas.

Ese show se realizó en Tandil ese mismo año ante más de 20 mil personas.

También hubo problemas en la ciudad cordobesa de Villa María ese mismo año, y en otros conciertos multitudinarios en los estadios de Racing y River. En este último caso en las dos noches hubo incidentes, algunos dentro del estadio y otros fuera, inclusive con heridos reportados por haber recibido puntazos con facas o armas blancas.

Con la separación de los Redondos, el Indio Solari mantuvo la decisión de seguir realizando shows multitudinarios, en ciudades más alejadas y en predios amplios, de varias hectáreas como Hipódromos o autódromos. Así se sucedieron encuentros en el Hipódromo de Tandil, el de Gualeguaychú, el autódromo de la ciudad mendocina de San Martin y en Junín en varias ocasiones, convocando multitudes, con problemas de infraestructura, de sonido, malas condiciones climáticas y mal acondicionamiento, y generalmente con serios incidentes.

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