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21.9.2017
El avance del agua en la provincia

La recuperación en las zonas inundadas demandaría entre seis y nueve meses

Además del impacto económico preocupa la situación de algunos centros poblados

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La recuperación en las zonas inundadas demandaría entre seis y nueve meses

Vista aérea de la cuenca del Río V, a la altura de Pellegrini. En algunos partidos la preocupación por el avance del agua ya se extiende a algunos pueblos y parajes - el dia

Hale, ubicado 37 kilómetros al norte de Bolívar, es uno de esos parajes de la Provincia donde habitualmente la vida transcurre con un ritmo lento y toda la actividad está vinculada al campo. Hasta el último fin de semana, las inundaciones que castigan al interior bonaerense sólo afectaban a las tierras productivas, como sucede con el 70% de los campos de Bolívar. Pero ayer, después de que el último fin de semana llovieran 180 milímetros en 36 horas (cuando el promedio anual para ese distrito es de entre 800 y 900 milímetros) se concretó el mayor temor de los habitantes de Hale. El agua entró al paraje a través de canales cercanos, cubrió las calles de tierra y se metió en algunas casas.

Hale no es el único paraje para el que las inundaciones dejaron de ser, con las lluvias del último fin de semana, una cuestión que sólo atañe a la producción y a los campos. También en Ibarra, ubicado a 18 kilómetros de Bolívar, el agua avanzó en los últimos días desde los campos hasta la entrada del pueblo, cubriendo los caminos y dejando al pueblo aislado.

En la misma ciudad de Bolívar el avance del agua sobre el casco urbano comenzó a ser una preocupación en las últimas horas: después de las lluvias del último fin de semana, las aguas llegaron a cinco kilómetros del casco urbano y ahora la inundación ya está en la intersección de las rutas 226 y 65, más cerca de la ciudad.

“El problema es que nosotros estamos recibiendo agua de tres procedencias distintas: la que baja desde Henderson y Daireaux, partidos que también tienen muchos campos inundados; la que llega desde el Río V° y la de las lluvias. Y el suelo no absorbe nada, porque si en las inundaciones del 2012 teníamos las napas a un metro y medio, hoy las tenemos a flor de tierra y no hay absorción”, dice Fernando Criado, vicepresidente de la Sociedad Rural de Bolívar.

Criado describe a la situación de los productores como “desesperante”, sobre todo después de las lluvias del fin de semana. En ese distrito, 400 mil de las 530 mil hectáreas están anegadas por el agua.

En Bolívar dicen que la sensación que reina entre los productores es la de estar “sin brújula”

“Estamos perdiendo hasta los terneros de las pariciones. Las zonas que quedan libres de agua son elevaciones del terreno aisladas unas de otras, adonde cuesta trabajar, pero sobre todo también cuesta acceder, porque toda la red de caminos vecinales está afectada”, dice Criado.

En Bolívar dicen que la sensación que reina entre los productores es la de estar “sin brújula”. Es por eso que cuesta estimar cuánto tiempo puede demandar la recuperación de la actividad productiva de la zona.

“Todavía nos espera la estación de las lluvias y el agua no drena. Nos va a llevar mucho tiempo recuperarnos. No menos de nueve meses, estimamos”, dicen en la Sociedad Rural.

En otros partidos afectados, como Hipólito Irigoyen, se habla de por lo menos seis meses necesarios para recuperarse.

Según indicó Jorge Cortés, intendente de ese partido, “de las 164 mil hectáreas del distrito, hay 115 mil afectadas por la inundación”.

Subrayó que “los campos están inundados, y los caminos anegados”, razón por la que se está trabajando “con alteos para que los tambos puedan seguir sacando su producción y para poder sacar la hacienda”.

“Hace falta un mínimo de seis meses para que baje el agua”, agregó el intendente al remarcar que las pérdidas para la zona son “millonarias”.

“Lo perdido, perdido está. Por los próximos ocho meses no vamos a tener la posibilidad de llegar a algunos campos, se ha perdido todo”, puntualizó.

La preocupación por la llegada del agua a los cascos urbanos también aparece, aunque en forma más atenuada, en otros sectores de la Provincia.

Uno de ellos es Villanueva, una localidad cercana a General Belgrano, donde la bajante del río ayudó a mitigar una preocupación por la posible llegada del agua al casco urbano que habían acentuado las últimas lluvias, según indicaron a este diario pobladores del lugar.

 

 

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