La Universidad Nacional de La Plata tiene una larga tradición de compromiso con la educación pública, la producción de conocimiento y la construcción de ciudadanía. Esa tradición reconoce en la Reforma Universitaria de 1918 uno de sus antecedentes más significativos: una Universidad abierta, democrática, científica, autónoma y vinculada con las necesidades de la sociedad. Desde esa perspectiva, toda discusión sobre el ingreso merece ser abordada con amplitud de mirada y sentido histórico.
El ingreso a la educación superior es, sin duda, un tema relevante. Sin embargo, considerarlo de manera aislada puede llevar a diagnósticos incompletos. Las trayectorias universitarias no comienzan ni terminan en el momento de la inscripción. Están atravesadas por la formación previa, las condiciones socioeconómicas, la orientación vocacional, las modalidades de enseñanza, las políticas de acompañamiento, la disponibilidad de becas, el bienestar estudiantil, la infraestructura, el financiamiento general del sistema universitario y también por la organización de los propios planes de estudio. Por eso, el problema no puede reducirse a una única dimensión.
Desde la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas, esta complejidad se expresa con particular claridad. Las carreras que se dictan en nuestra unidad académica —Astronomía, Geofísica y Meteorología y Ciencias de la Atmósfera— requieren una formación sólida en matemática, física, programación, análisis de datos y modelización de fenómenos naturales. Son trayectos exigentes, que demandan tiempo, dedicación y acompañamiento sostenido. El desafío institucional consiste en sostener esa exigencia académica generando, al mismo tiempo, mejores condiciones para que quienes ingresan puedan construir progresivamente las herramientas necesarias para avanzar en sus estudios.
En ese sentido, la calidad y la inclusión no deben pensarse como objetivos contrapuestos. Una Universidad pública de calidad es aquella que enseña con seriedad, produce conocimiento relevante y forma profesionales competentes. Pero también es aquella que reconoce las desigualdades de origen y trabaja activamente para que el acceso a la educación superior pueda transformarse en una oportunidad real de permanencia y graduación. La inclusión, entendida de este modo, no supone disminuir las exigencias, sino fortalecer las condiciones para afrontarlas.
Un aporte para el país
En disciplinas científicas y tecnológicas, además, fortalecer la formación es una necesidad social y nacional. La astronomía, la geofísica y las ciencias de la atmósfera son áreas estratégicas para el país: no solo aportan al estudio del universo y de la Tierra, sino que responden a desafíos concretos como el cambio climático, los eventos meteorológicos extremos, la gestión del riesgo, la tecnología satelital y la soberanía científica. Por ello, promover tempranamente el interés por la ciencia y mostrar su relevancia es crucial para acercar la institución a la comunidad.
De este modo, la pregunta por el ingreso debe integrarse en una discusión más amplia: cómo mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje, cómo acompañar mejor las trayectorias estudiantiles, cómo sostener carreras académicamente exigentes, cómo garantizar recursos adecuados para la docencia y la investigación, y cómo revisar nuestras propuestas formativas para que respondan mejor a los desafíos científicos, tecnológicos y sociales del presente.
Desde nuestra Facultad entendemos que los problemas complejos requieren respuestas complejas. Del mismo modo en que la ciencia no explica un fenómeno a partir de una sola variable, la Universidad no puede pensarse únicamente desde el momento del ingreso. La tarea es más amplia: recibir, enseñar, acompañar, formar, investigar, actualizar los planes de estudio y sostener condiciones para que más estudiantes puedan desarrollar plenamente sus capacidades. Por eso, frente a estos desafío, nuestra Facultad ha asumido compromisos de acción muy precisos.
Un ejemplo de ello es el fortalecimiento de la transición educativa y permanencia. Trabajamos en la optimización constante de nuestros cursos de ingreso para brindar mejores herramientas conceptuales y de estudio, suavizando el paso entre la escuela secundaria y el nivel superior. Asimismo, para estudiantes que presentan dificultades en el avance efectivo de sus carreras, implementamos un Programa de Seguimiento Académico y medidas preventivas que alertan sobre vencimientos de cursadas, facilitando el diseño de planes personalizados para la aprobación de materias.
En el mismo sentido, y con la intención de expandir las opciones de egreso, entendemos que dar respuesta a las necesidades de la comunidad implica diversificar los trayectos formativos. Por ello, apostamos también al desarrollo de los títulos intermedios, creando cinco nuevas tecnicaturas que se sumarán a la ya existente. Esto constituye una política concreta para atender demandas socio-productivas urgentes y abrir nuevas puertas de inserción laboral temprana y calificada en la Región.
La Universidad pública argentina ha sido, y continúa siendo, una herramienta fundamental de movilidad social, producción científica y desarrollo nacional. Cuidarla implica sostener sus valores, pero también mejorar sus políticas y fortalecer sus capacidades; el verdadero desafío es construir trayectorias universitarias posibles, exigentes, modernas y significativas.
(*) Decana de Ciencias Astronómicas y Geofísicas (UNLP)
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