Dos jubilados italianos, de 83 y 93 años, vivieron una verdadera pesadilla dentro de su casa de avenida 66 entre 16 y 17, en La Plata, cuando una banda de delincuentes irrumpió en plena noche y les robó dinero y alhajas tras colarse por una ventana de la vivienda.
El dramático episodio ocurrió en las últimas horas en una zona ubicada a tres cuadras del Parque Saavedra y a metros del Hospital de Niños, un sector muy transitado de la ciudad que, sin embargo, volvió a quedar bajo la lupa por un nuevo hecho de inseguridad.
De acuerdo al parte oficial, un alerta al 911 movilizó a efectivos del Comando de Patrullas hacia la vivienda señalada. Al llegar, los efectivos policiales se encontraron con la angustiante escena narrada por las víctimas, un matrimonio de adultos mayores de nacionalidad italiana que todavía estaba en shock por lo ocurrido.
Según revelaron voceros a EL DIA, todo sucedió mientras ambos se encontraban dentro de la propiedad. En ese contexto, dos delincuentes vestidos con ropa oscura lograron ingresar tras forzar una ventana ubicada en la parte trasera de la casa, la cual da a una habitación de invitados.
Afortunadamente, y pese al violento ingreso, el hombre de 93 años confirmó ante los agentes que no hubo agresiones físicas durante el robo, aunque el impacto emocional fue inevitable. A esa edad, ser sorprendido por delincuentes dentro del propio hogar deja una marca difícil de borrar.
DAÑOS Y DESORDEN TOTAL
De acuerdo a lo informado, las autoridades constataron los daños en la ventana violentada y el desorden generado en la habitación utilizada como vía de acceso. Además, se preservó la escena para la posterior intervención de Policía Científica, que trabajó en busca de rastros que permitan identificar a los responsables.
Por estas horas la investigación quedó en manos de la comisaría Quinta de La Plata, que intenta reconstruir los movimientos de los ladrones y determinar si actuaron con información previa sobre las víctimas o si eligieron la vivienda al azar en medio de la oscuridad.
El caso vuelve a instalar entre los vecinos una sensación cada vez más repetida en distintos barrios platenses: la preocupación de que ni siquiera los adultos mayores están a salvo dentro de sus propias casas. Rejas, alarmas, cámaras, puertas reforzadas o rutinas de cuidado parecen no alcanzar frente a una modalidad delictiva que se repite y que encuentra a los vecinos cada vez más vulnerables.
En muchos casos, los delincuentes actúan con una impunidad alarmante: estudian movimientos, detectan horarios, aprovechan momentos de menor circulación y atacan incluso en zonas céntricas o muy transitadas. La sensación que se profundiza en La Plata es que, pese a los recaudos que toman las familias para protegerse, siempre hay una nueva forma de vulnerar esa seguridad y convertir un hogar en escenario de miedo.
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