La audacia e impunidad de muchos delincuentes que operan en La Plata, no tiene límites. Basta con mencionar, por ejemplo, la historia protagonizada en el mediodía de ayer por un repartidor de una aplicación de pedidos a domicilio, en la cochera de una quesería ubicada en 64 entre 20 y 21.
Fuentes policiales de esa zona permitieron saber que, en ese estacionamiento privado destinado a clientes de ese negocio, aguardó pacientemente que no quedaran testigos a la vista.
Cuando llegó ese momento, entonces desplegó el plan que había premeditado.
“EN APENAS 40 SEGUNDOS”
Al respecto, el vocero confió que el reparti-chorro “le echó el ojo a una moto que había dejado un cliente en la cochera. Pero esperó a que se retiraran del lugar dos mujeres y una padre que caminaba con su hijo, tras estacionar allí el auto, para actuar con absoluta impunidad y en apenas 40 segundos”.
Cuando se percató de que estaba solo dentro de la cochera, “arrancó los dos espejos retrovisores de la referida moto de un cliente. Y los guardó en el interior de la mochila de trabajo que llevaba consigo”, refirió después.
De inmediato, acotó, “se subió a su moto de color rojo y se retiró velozmente del lugar, sin dejar rastros del ilícito cometido”.
Gigantes fueron la sorpresa y la indignación del propietario de esa moto cuando, una vez que realizó sus compras, volvió a la cochera en busca de su moto y constató esos faltantes.
El damnificado relató después en el lugar que su moto quedó estacionada allí “como mucho, una hora”.
Pero según informaron voceros del episodio, cámaras de seguridad reflejaron que el ladrón precisó de dicho breve lapso para perpetrar la maniobra.
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