Un grave y escandaloso hecho de inseguridad sacudió la jornada de rugby de este sábado. El plantel de Los Tilos sufrió un robo masivo de sus pertenencias dentro de los vestuarios del Club Newman, en su sede central ubicada en la localidad de Benavídez, partido de Tigre, adonde la delegación platense había viajado para disputar un encuentro correspondiente a la categoría Pre G.
El desvalijamiento se produjo en pleno desarrollo de la actividad deportiva. Aprovechando que los jugadores se encontraban concentrados en el campo de juego, los delincuentes lograron vulnerar los accesos y saquearon el espacio asignado al equipo visitante, llevándose al menos seis teléfonos celulares de alta gama, billeteras con dinero en efectivo, documentación y diversas prendas de vestir.
La audacia de los ladrones expuso una preocupante vulnerabilidad en un predio que, paradójicamente, se promociona como un lugar de alta protección. El ingreso de los delincuentes al vestuario se concretó de manera violenta a pesar de la fuerte infraestructura de control que posee Newman. Antes de salir a la cancha, y como medida preventiva habitual, los jugadores de Los Tilos habían resguardado sus objetos de valor en una suerte de carro jaula protegido con candado.
La magnitud del hecho quedó al descubierto una vez que finalizó el partido. Al regresar al vestuario, los jugadores se encontraron con la escena del vandalismo y la desaparición de sus herramientas de comunicación y documentación personal. Al menos cinco de ellos sufrieron el robo de su celular, mientras que cuatro rugbiers se quedaron sin su billetera.
La bronca escaló rápidamente no solo por el perjuicio económico, sino también por el desconcierto generalizado. Hasta el momento, y a pesar del fuerte reclamo de los coordinadores y jugadores platenses para que se pongan a disposición las filmaciones de las cámaras de seguridad internas, no se han registrado detenciones ni se logró recuperar ninguno de los elementos sustraídos en los vestuarios de Newman.
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