Río de Janeiro,
Enviado especial
mcabrera@eldia.com
Otro sitio sudamericano con el apoyo de sus hinchas. Estudiantes se volvió a presentar en el Maracaná y sus simpatizantes dijeron presente con un gran número, mucho aliento y banderas desplegadas.
Pese a lo difícil de hacerse sentir contra 60 mil personas en contra, lo pudieron lograr. Al menos en lo que a ellos refiere, estuvieron a la altura del partido.
Como sucedió el año pasado, el operativo de seguridad funcionó de maravilla. El ingreso de los hinchas fue ordenado y sin problemas. Todo sincronizado y muy seguro.
Las combis y minibuses pudieron estacionar casi adentro del estadio. El predio permite que los visitantes ingresen para evitar problemas. Los que prefirieron acercarse en metro, en taxis o Uber accedieron hasta el mismo sector.
Una vez allí la Policía los dividía en grupos de 100 personas y realizaban el ingreso para su reconocimiento facial.
Ese el único requisito para poder entrar al estadio. No sucedieron mayores inconvenientes.
Alrededor de 1500 hinchas viajaron de todas las maneras. La inmensa mayoría lo hizo vía aérea en vuelos comerciales desde Buenos Aires. Pero otra vez algunos lo hicieron en colectivo, con más de 48 horas arriba del bondi con todas las “complicaciones” que eso sucede.
De todos los barrios de La Plata hubo hinchas. También del conurbano Sur, Norte y Oeste.
Representantes de filiales y agrupaciones. Esta vez no pudieron desplegar sus banderas porque no estaban permitidas pero una vez que el equipo saltó al campo de juego las lucieron para mostrar con orgullo el sector desde donde acompañaron al equipo.
Otra historia que dejó la estadía del Pincha en tierras cariocas fue la de la familia Roberti, que papá, mamá e hijo viajaron desde Buenos Aires hasta Río de Janeiro, se alojaron en el mismo hotel de los jugadores y se trajeron recuerdos para toda la vida.
El detalles es que ninguno de los tres nació en La Plata ni viven en la Ciudad. Son de Cipoletti y se hicieron del Pincha por una generación que estudió en la UNLP.
Llevó el legado a Río Negro y ahora el mayor de la familia se lo inculcó a su hijo.
“Lo trato de llevar a todos lados, porque no es fácil mantener el fanatismo en un lugar en donde viven hinchas de Boca y River”, le contó a este diario en la puerta del Windsor.
LOS BENEDETTI, PRESENTES
Lo mismo Juan Carlos y Beatriz Benedetti, los papás del latera albirrojo que por primera en su vida se subieron a un avión para poner conocer otro país.
Su hijo se ganó un concurso en un barrio cerrado y el premio no lo dudó un segundo: fue para quienes más lo apoyaron en esta carrera de futbolistas, que genera muchos ingresos y alegrías inmediatas, pero no siempre permite transitar por el mejor camino.
El que no se lo quiso perder fue el exjugador del Pincha Juan Krupoviesa, que viajó en familia y con amigos para poder estar presente junto al equipo.
El Tucumano, alguna vez lateral izquierdo e integrante del cuerpo técnico después estuvo en el sector visitante del Maracaná como un hincha más.
Los papás de Gastón Benedetti viajaron a Río gracias a un concurso que ganó el jugador
Otra vez fue una jornada desapacible para hacer turismo. Hasta el mediodía llovió bastante como durante toda la madrugada y recién después de las 14 horas el cielo invitaba a pisar un poco la arena, como para tomar unos mates o unas cervezas.
Recién entonces los hinchas que viajaron sobre la hora del partido pudieron pisar un poco las playas cariocas. Tal vez si tienen suerte con el correr de los días tendrán la oportunidad de hacer algo parecido a lo imaginado.
El tema seguridad no fue un problema. Todo muy controlado y aceitado. Sin roces con los hinchas de Flamengo ni de otros clubes. No se sintió esa “agresividad” que sí sufrieron hinchas de otros clubes.
El de Estudiantes ha demostrado a lo largo de los últimos años que se sabe comportar fuera del país y salvo problemas menores no existieron problemas con los locales en ninguna parte del continente. Esta vez Río de Janeiro no fue la excepción.
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