En mayo, los países de “alto rendimiento” (tasas de interés en moneda extranjera mayores al 7% anual) explicaron 1 de cada 3 dólares que emitieron los países emergentes, y marcaron un máximo para el último año. El apetito por el riesgo, a pesar de las mayores tensiones internacionales, pareciera estar vigente.
Según se desprende de un informe elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, a pesar de la mayor incidencia, sus montos absolutos siguen siendo acotados para las necesidades de nuestro país: las colocaciones mensuales no sumaron USD 7.000 millones entre los 20 países analizados, y el Estado Nacional debe cancelar más de U$S30.000 millones en los próximos 18 meses. En 2016-2017, las colocaciones de deuda se pensaron para un país con “acceso fluido al mercado”, pero el escenario de deterioro constante de los fundamentos desde entonces nos deja como uno “riesgoso”. Por eso el descalce.
La flexibilización del crédito de mercado también llegó para los países con programas abiertos con el FMI: éstos emitieron U$S45.000 millones de los U$S350.000 millones (13%) colocados por economías emergentes en los últimos doce meses en los mercados internacionales. Kenia, Ucrania, Ecuador y Egipto lideraron las salidas, con emisiones que van de U$S7.500 millones a U$S5.000 millones. El problema de los valores absolutos se repite en este caso (a la vez que ningún país de los citados tiene una situación similar a la Argentina con el FMI: los U$S60.000 millones que le debe nuestro país están lejos de los U$S4.100 millones que debe Kenia o los U$S15.300 millones de Ucrania).
En simultáneo a este escenario, las expectativas de flexibilización de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos se deterioraron en las últimas semanas. Antes que empezara el conflicto en Medio Oriente, más de 9 de cada 10 analistas esperaban algún recorte de la tasa Fed Funds en 2026. En cambio, a fines de abril, menos de 2 de cada 10 analistas esperaban que la política monetaria se flexibilizara. Más aún, el 19 de mayo, el 60% de los encuestados pasaron a esperar subas, número que se redujo al 40% en el último reporte publicado este 29 de mayo. Así, aunque el apetito por los países riesgosos sigue abierto, un endurecimiento de las condiciones crediticias en EEUU podría tensar el escenario.
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