La firma de un acuerdo clave con Irán terminó produciéndose en un escenario inesperado: el Palacio de Versalles. Tras tres días de reuniones en la cumbre del G7, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aceptó la invitación de Emmanuel Macron para una cena en la histórica residencia real francesa y allí decidió rubricar el memorando inicial para cerrar el conflicto en Medio Oriente.
Cuando se iba del lugar, Trump reveló con naturalidad el giro de los acontecimientos: “Firmamos en Versalles”, dijo a los periodistas. Las imágenes difundidas por el Elíseo y la Casa Blanca lo muestran sentado junto a Macron mientras firma el documento, que luego entregó al secretario de Estado, Marco Rubio, entre aplausos de los presentes.
La decisión tomó por sorpresa incluso a funcionarios franceses. El ministro de Finanzas, Roland Lescure, contó que la ceremonia no estaba prevista y que Rubio debió retirarse durante la cena para buscar el texto definitivo. “Retiramos los platos”, relató.
El plan original contemplaba una firma oficial hoy viernes en Suiza, pero la oportunidad de cerrar el acuerdo en el fastuoso marco de Versalles aceleró los tiempos y convirtió la cena organizada por Macron en un inesperado escenario para un momento de alto impacto diplomático.
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