Ucrania aseguró ayer haber golpeado dos objetivos estratégicos dentro de Rusia en una nueva ofensiva con drones que busca debilitar la infraestructura energética de su adversario. Según el ejército ucraniano, los ataques alcanzaron una estación de bombeo vinculada a un importante oleoducto en la región de Kírov, a cientos de kilómetros del frente, y un depósito de petróleo en la región de Rostov, cercana a los territorios ocupados por Moscú.
Las autoridades ucranianas señalaron que el oleoducto afectado transporta crudo desde Siberia hacia el oeste de Rusia y Bielorrusia. Por su parte, el gobernador de Kírov, Alexander Sokolov, confirmó que un dron impactó contra una instalación de la región y provocó un incendio, aunque aseguró que no hubo víctimas.
En Rostov, las consecuencias fueron más visibles. En la localidad de Matvéyev-Kurgán, las autoridades declararon el estado de emergencia tras un gran incendio registrado en un depósito de combustible alcanzado por un aparato no tripulado. La zona ha sido blanco frecuente de ataques ucranianos durante los últimos meses.
Mientras tanto, Ucrania también sufrió nuevos bombardeos rusos. En la ciudad de Dnipró, un ataque destruyó por completo un almacén de la empresa de mensajería Nova Poshta, una de las más importantes del país. La compañía informó que el edificio quedó reducido a cenizas tras el impacto de un dron.
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