La justicia noruega condenó ayer a cuatro años de prisión a Marius Borg Hoiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit, tras hallarlo culpable de dos violaciones, maltrato reiterado a una expareja, amenazas y otros delitos. El caso, que durante meses ocupó titulares en Noruega, supone uno de los mayores escándalos que han salpicado a la monarquía del país en los últimos años.
El tribunal de Oslo consideró probado que Hoiby, de 29 años, cometió dos agresiones sexuales, una de ellas en 2018 dentro de la residencia oficial de la princesa heredera y del príncipe Haakon. Sin embargo, fue absuelto de otras dos acusaciones de violación. La condena también incluye episodios de violencia doméstica, amenazas e infracciones de tráfico.
El acusado, que permanecía en prisión preventiva desde febrero y no asistió presencialmente a la lectura del fallo por motivos de salud, siguió la audiencia por videoconferencia. La fiscalía había solicitado una pena de siete años y siete meses, mientras que la defensa reclamaba la absolución en los cargos más graves y una condena reducida por los delitos ya reconocidos.
Durante el juicio, celebrado entre febrero y marzo, Hoiby admitió algunos hechos, entre ellos el transporte de 3,5 kilos de marihuana, lesiones y amenazas. También describió una vida marcada por el abuso de alcohol, drogas y relaciones sexuales impulsadas por la búsqueda constante de reconocimiento. “Soy conocido sobre todo como el hijo de mi madre”, declaró ante el tribunal.
La investigación reveló que las agresiones sexuales ocurrieron entre 2018 y 2024, generalmente después de fiestas en las que había consumido alcohol y estupefacientes. Según la acusación, las víctimas se encontraban en condiciones de vulnerabilidad cuando ocurrieron los hechos.
El fiscal Sturla Henriksbo consideró que la sentencia demuestra que “nadie está por encima de la ley”.
SUSCRIBITE a esta promo especial