Una jornada que prometía adrenalina y diversión terminó en tragedia en el estado de Missouri, Estados Unidos, cuando una avioneta utilizada para actividades de paracaidismo se estrelló poco después de despegar, causando la muerte de sus 12 ocupantes.
El accidente ocurrió cerca del mediodía de ayer cerca del Aeropuerto Memorial de Butler. A bordo viajaban el piloto y 11 pasajeros que se preparaban para realizar saltos en paracaídas. Según informaron las autoridades locales, ninguno logró abandonar la aeronave antes del impacto.
Testigos indicaron que el avión acababa de despegar cuando realizó un giro a la izquierda y comenzó a perder altura. Dennis Jacobs, responsable interino del aeropuerto, señaló que la aeronave parecía estar perdiendo potencia y que el piloto habría intentado realizar un aterrizaje de emergencia antes de que el aparato entrara en pérdida, cayera de nariz y se incendiara.
Los bomberos lograron controlar rápidamente las llamas, pero no encontraron sobrevivientes. La escena mostraba restos retorcidos de metal azul y plateado esparcidos sobre un campo cercano, mientras familiares de algunas de las víctimas observaban con desesperación las tareas de rescate. Clérigos y voluntarios acudieron al lugar para brindar asistencia emocional a los allegados. La aeronave siniestrada era una Pacific Aerospace 750XL, un modelo monomotor turbohélice ampliamente utilizado en operaciones de paracaidismo por su capacidad para transportar numerosos pasajeros y despegar desde pistas cortas. El avión había sido fabricado en 2010.
Especialistas de la Administración Federal de Aviación (FAA) y de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) iniciaron una investigación para determinar las causas del accidente. Aunque aún no se conocen conclusiones, expertos recordaron que las operaciones de paracaidismo han sido objeto de cuestionamientos en el pasado por problemas de mantenimiento y controles de seguridad menos exigentes que los aplicados a aerolíneas comerciales.
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