Colombia celebrará este domingo una de las elecciones más importantes de los últimos años. Más de cuatro años después de la llegada de Gustavo Petro a la Presidencia, los votantes deberán decidir si respaldan la continuidad del proyecto de izquierda o si optan por un cambio de rumbo impulsado desde distintos sectores de la oposición.
Según los sondeos previos, el candidato oficialista Iván Cepeda lidera la intención de voto con porcentajes que oscilan entre el 37% y el 45%. Sin embargo, esos números no le alcanzarían para imponerse en primera vuelta, por lo que la definición podría trasladarse a un balotaje previsto para el 21 de junio.
Detrás de Cepeda aparecen el abogado y empresario Abelardo de la Espriella y la senadora conservadora Paloma Valencia, quienes disputan el espacio opositor con propuestas centradas en la seguridad y el combate al narcotráfico.
Cepeda busca continuar el proyecto de Petro
A los 63 años, Iván Cepeda llega como el principal heredero político del actual presidente. Hijo del dirigente comunista Manuel Cepeda, asesinado en 1994, construyó una extensa trayectoria vinculada a la defensa de los derechos humanos y a la búsqueda de soluciones negociadas para el conflicto armado colombiano.
Desde el Senado se convirtió en una de las figuras más reconocidas de la izquierda y tuvo un papel destacado en los procesos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). También ganó notoriedad por sus denuncias contra el expresidente Álvaro Uribe y por su participación en diversas investigaciones judiciales vinculadas al exmandatario.
Su propuesta electoral apunta a profundizar varias de las políticas impulsadas por Petro, especialmente en materia social y de construcción de paz.
Paloma Valencia, la candidata del uribismo
La principal representante del sector más tradicional de la derecha es Paloma Valencia, senadora de 48 años y referente del Centro Democrático, el partido fundado por Álvaro Uribe.
Nieta de un expresidente colombiano, Valencia sorprendió en las internas conservadoras al movilizar millones de votos y consolidarse como una de las figuras más fuertes de la oposición.
La dirigente se presenta como una defensora del legado de Uribe y propone reforzar la seguridad, endurecer la lucha contra los grupos armados ilegales y fortalecer el combate contra el narcotráfico. También cuestiona tanto los acuerdos alcanzados con las FARC como la estrategia de “Paz Total” impulsada por el actual gobierno.
De la Espriella, el outsider que apuesta a la mano dura
El otro gran protagonista de la elección es Abelardo de la Espriella, abogado y empresario de 47 años conocido por haber defendido a figuras de alto perfil y por su presencia constante en los medios de comunicación.
Apodado “El Tigre”, irrumpió en la política nacional con un discurso de fuerte tono populista, acompañado por referencias religiosas y una agenda centrada en la seguridad pública.
Entre sus principales propuestas figura la construcción de diez megaprisiones para combatir el crimen organizado, una iniciativa inspirada en las políticas implementadas por el presidente salvadoreño Nayib Bukele, a quien suele mencionar como una referencia.
Seguridad, paz y economía, los ejes del debate
La campaña estuvo dominada por tres grandes temas: la inseguridad, el futuro de los acuerdos de paz y la situación económica del país.
Mientras Cepeda plantea sostener y ampliar los procesos de diálogo con grupos armados y profundizar las reformas sociales iniciadas por Petro, sus rivales sostienen que es necesario endurecer las políticas de seguridad frente al crecimiento de la violencia y el narcotráfico.
Con un escenario altamente polarizado y sin un claro favorito para superar el 50% de los votos, Colombia se prepara para una jornada electoral que podría definir no sólo al próximo presidente, sino también el rumbo político del país para los próximos años.
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