La tensión entre Washington y La Habana volvió a escalar con fuerza. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reavivó ayer la posibilidad de una intervención militar en Cuba y aseguró que otros mandatarios “pensaron hacerlo” durante décadas, pero que ahora podría ser él quien avance en esa dirección.
Las declaraciones llegaron apenas un día después de que fiscales federales estadounidenses presentaran cargos penales contra el exmandatario cubano Raúl Castro por el derribo de avionetas civiles en 1996. Trump afirmó que estaría “encantado” de actuar y dejó abierta la puerta a medidas más duras contra la isla.
El secretario de Estado, Marco Rubio, también endureció el discurso. Aunque dijo que Washington prefiere una salida diplomática, advirtió que las chances de un acuerdo con el actual gobierno cubano son “muy bajas”.
En paralelo, Estados Unidos reforzó sanciones y destacó la presencia del portaaviones USS Nimitz en el Caribe, en medio de ejercicios militares regionales.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel denunció que la acusación contra Castro busca justificar una eventual agresión militar. Mientras tanto, China salió en defensa de Cuba y rechazó cualquier presión externa sobre la isla.
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