La guerra entre Rusia y Ucrania sumó un nuevo capítulo de tensión internacional luego de que un dron ruso se estrellara contra un edificio residencial en la ciudad de Galati, en el este de Rumania, país integrante de la OTAN. El aparato había sido lanzado durante un ataque contra territorio ucraniano, pero terminó ingresando al espacio aéreo rumano antes de impactar contra el techo de un complejo de departamentos.
El choque provocó un incendio y obligó a evacuar a los habitantes del inmueble. Dos personas sufrieron heridas leves y fueron trasladadas a un hospital. Las autoridades rumanas calificaron el episodio como la incursión más grave en territorio de la alianza atlántica desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, en febrero de 2022.
El presidente rumano, Nicușor Dan, sostuvo que se trata del incidente más serio registrado en su país desde el comienzo del conflicto y advirtió que Rumania no aceptará que la guerra se extienda a su territorio ni afecte a sus ciudadanos.
Europa condena a Moscú
La reacción internacional fue inmediata. El gobierno rumano convocó al embajador ruso para exigir explicaciones, mientras que Francia y el Reino Unido hicieron lo mismo con los representantes diplomáticos de Moscú en sus respectivos países.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la guerra impulsada por Rusia “ha cruzado una línea roja”, mientras que la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, calificó el episodio como una “violación flagrante” de la soberanía rumana y del espacio aéreo europeo.
En la misma línea, el ministro francés para Europa, Benjamin Haddad, aseguró que el incidente demuestra que la amenaza rusa ya no se limita a Ucrania y representa un riesgo para toda la seguridad europea.
Cuatro minutos para reaccionar
Tras detectar el ingreso del dron, las Fuerzas Armadas rumanas desplegaron dos cazas F-16 y un helicóptero para monitorear la situación. Sin embargo, según explicó el general Gheorghe Maxim, las fuerzas de defensa contaron con apenas cuatro minutos entre la detección y el impacto.
El jefe militar señaló que el tiempo resultó insuficiente para interceptar el aparato y recordó que Rumania no podía actuar antes de que el dron cruzara la frontera porque ello implicaría disparar sobre territorio ucraniano.
“Ucrania está en guerra, pero Rumania está en paz. No podemos lanzar un proyectil al espacio aéreo ucraniano”, explicó el oficial al justificar las limitaciones operativas que enfrentaron las fuerzas armadas.
La OTAN analiza una respuesta
El gobierno rumano calificó el episodio como una “grave escalada” y comenzó a evaluar la convocatoria del Artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte, un mecanismo que permite consultas urgentes entre los países miembros cuando alguno considera amenazada su seguridad.
Aunque la OTAN evitó pronunciarse sobre una eventual aplicación del Artículo 5, la cláusula de defensa colectiva de la alianza, el hecho abrió un intenso debate sobre el refuerzo de las defensas en el flanco oriental europeo.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, expresó su “solidaridad absoluta” con Rumania y aseguró que la organización está preparada para defender “cada centímetro” de su territorio. Además, sostuvo que el comportamiento de Rusia representa un peligro para todos los países aliados.
Un antecedente que agrava la preocupación
No es la primera vez que drones rusos ingresan en territorio rumano desde el inicio de la guerra. Sin embargo, sí es la primera ocasión en que uno de esos aparatos impacta contra un edificio residencial y provoca heridos entre civiles.
Según el Ministerio de Defensa rumano, desde febrero de 2022 se hallaron restos de drones rusos en 47 oportunidades dentro de sus fronteras, doce de ellas durante este año.
La ciudad de Galati, ubicada a orillas del Danubio y muy cerca de Ucrania, se ha convertido en una de las zonas más expuestas a este tipo de incidentes. De hecho, otro dron había provocado daños en la región durante abril.
Mientras tanto, en medio de la creciente tensión, Rusia advirtió que podría intensificar sus ataques sobre Kiev y recomendó la evacuación de diplomáticos, miembros de organizaciones internacionales y periodistas extranjeros. Las embajadas europeas rechazaron el pedido y permanecieron en la capital ucraniana.
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