Wall Street cerró ayer con resultados mixtos en una jornada marcada por la rotación de carteras y por nuevas dudas en torno al entusiasmo que viene despertando la inteligencia artificial, uno de los grandes motores de los mercados durante los últimos meses.
Al finalizar la rueda, el índice Dow Jones avanzó un sólido 1,73% y alcanzó un nuevo máximo histórico de 51.562 puntos. También terminó en terreno positivo el S&P 500, que sumó un 0,41% y cerró en 7.584 unidades. En cambio, el Nasdaq, más vinculado a las empresas tecnológicas, retrocedió un leve 0,09% hasta los 26.830 puntos.
La atención de los inversores estuvo puesta en Broadcom, uno de los gigantes mundiales de los semiconductores. Aunque la compañía mostró una fuerte demanda de chips vinculados a la inteligencia artificial y mantiene un importante acuerdo con Google, decepcionó al no elevar sus previsiones de ventas para 2027. La reacción del mercado fue inmediata: sus acciones se desplomaron un 12,6%.
La caída de Broadcom arrastró a otras firmas del sector. Arm perdió un 4,5%, Micron cayó un 7,7% y AMD retrocedió un 3,5%, reflejando una creciente cautela sobre las valuaciones alcanzadas por algunas compañías beneficiadas por el auge de la IA.
También sufrió la empresa de ciberseguridad CrowdStrike, que cedió un 3,8% luego de presentar ingresos trimestrales acordes a lo esperado, pero sin ofrecer perspectivas capaces de entusiasmar a los inversores.
Mientras el sector tecnológico lideró las pérdidas con una baja del 1,4%, otros segmentos tomaron la posta.
Las mayores subas correspondieron a las compañías de salud, que avanzaron un 3,2%, seguidas por las financieras, con un 2,7%, y las de comunicación, con un 2,1%.
Los analistas interpretaron estos movimientos como una señal de diversificación de las inversiones y un recordatorio de que no todas las empresas relacionadas con la inteligencia artificial ofrecen las mismas perspectivas de crecimiento.
SUSCRIBITE a esta promo especial