La crisis política y social en Bolivia sumó ayer un nuevo capítulo de tensión luego de que el Gobierno admitiera la muerte de un manifestante de 24 años durante los operativos de desbloqueo realizados el fin de semana en las afueras de La Paz.
La víctima falleció por el impacto de un proyectil de arma de fuego, según confirmó el acta de defunción, pese a que inicialmente las autoridades habían negado el hecho.
El joven murió el sábado durante un operativo policial y militar destinado a liberar accesos bloqueados hacia la capital boliviana, sitiada desde hace tres semanas por protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira. “Como Gobierno nacional expresamos nuestras condolencias a la familia y a la comunidad”, declaró el vocero presidencial, José Luis Gálvez, quien aseguró que los agentes antidisturbios tienen instrucciones de no utilizar armas de fuego ni balines de goma.
Aun así, el portavoz sostuvo que “nadie está por encima de la ley” y prometió investigar quién efectuó el disparo fatal. La muerte incrementó la tensión en un país que atraviesa una de las peores crisis sociales de los últimos años.
Mientras tanto, los bloqueos de rutas continúan multiplicándose. La Policía informó que ya existen cerca de 150 cortes de rutas en todo el país, principalmente en el departamento de La Paz.
SUSCRIBITE a esta promo especial