Wall Street cerró ayer con pérdidas y puso fin a una racha de tres jornadas consecutivas de máximos históricos en sus principales índices, en un mercado cada vez más atento a la evolución de la crisis en Medio Oriente y a sus posibles consecuencias sobre la inflación y las tasas de interés en Estados Unidos. El índice Dow Jones retrocedió 1,21 %, mientras que el S&P 500 cayó 0,74 % y el Nasdaq, de fuerte componente tecnológico, perdió 0,89 %.
Los inversores reaccionaron a la creciente incertidumbre geopolítica tras los mensajes contradictorios entre Washington y Teherán sobre el estado de las negociaciones para poner fin al conflicto.
Mientras Irán sostiene que las conversaciones están paralizadas, el presidente Donald Trump aseguró que continúan y afirmó que Teherán aceptó no desarrollar armas nucleares, aunque admitió que la situación podría cambiar.
La tensión también se reflejó en el mercado energético. El petróleo de Texas subió 2,4 % y cerró en 96,02 dólares por barril, impulsado por el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz y los enfrentamientos registrados en el golfo Pérsico. El alza del crudo despertó preocupación por un posible repunte inflacionario que complique la política monetaria de la Reserva Federal (Fed, banco central).
A esto se sumaron nuevos datos económicos. La firma ADP informó que el sector privado creó 122.000 empleos en mayo, una cifra superior a la esperada, mientras que el sector servicios mostró una expansión más moderada. Los indicadores reforzaron la expectativa de que las tasas de interés puedan mantenerse elevadas durante más tiempo.
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