La mamá de Matthew Perry, Suzanne Morrison, presentó una carta ante un tribunal donde afirma que su hijo “pagó el precio” de confiar en su exasistente personal, Kenneth Iwamasa, acusado de inyectarle ketamina antes de su muerte: “En lugar de proteger a Matthew, facilitó y alentó el consumo de drogas. Le inyectó las drogas, aun cuando podía ver que era algo obviamente peligroso. Y lo hizo una y otra vez”.
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