Cuando la estatua de Mirtha Legrand fue inaugurada en Villa Cañás, nadie imaginaba que el homenaje terminaría en un escándalo: "Yo soy hermosa y eso es horrible", sentenció la diva el pasado fin de semana, reavivando la polémica.
Allí, detrás de la obra se encuentra Daniel Melero, un escultor nacido en Laboulaye, Córdoba, con décadas de trayectoria.
Melero realizó homenajes a figuras como Soledad Pastorutti y Pablo Aimar. Pero, el mencionado artista se encontró en el centro de la tormenta y no dudó en salir a hablar.
Así, confesó que el impacto de la reacción pública fue difícil de asimilar, sobre todo por su propia autoexigencia. "Soy muy autocrítico con mi trabajo. Siempre siento que podría haber dado más. Nunca me quedo completamente conforme", explicó.
Esta postura lo llevó a intervenir la obra nuevamente tras las primeras críticas: "Le levanté un poco más el pelo para darle más volumen, modifiqué algunos detalles de la sonrisa, los dientes para que no estuvieran tan remarcados y alguna pequeña parte del pómulo", detalló, aclarando que en la escultura "cuando uno toca un detalle mínimo, cambia muchísimo".
Pero, lo que más lastimó al escultor fue la falta de empatía hacia el propósito de la obra. “Al principio me molestó bastante porque pensaba en todo el esfuerzo que había hecho el municipio de Villa Cañás. Había mucho trabajo detrás de eso. Puede gustar o no, pero sentíamos que no se estaba valorando el cariño con el que se había hecho”, observó Daniel Melero.
"Sentimos que Mirtha nunca valoró el amor con el que la hicimos. Más allá de si le gustaba o no, nos pareció que hubo poco interés en reconocer el afecto que había detrás de la obra. Eso fue lo que más nos sorprendió", al tiempo que agregó: "Según nos transmitió el intendente, ella había visto la escultura antes de que se colocara y la había aceptado. Después vino toda la reacción pública y para nosotros fue muy extraño", cerró Melero.
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