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La película de Dibu llegó a Netflix: un juego donde la pelota no es amiga sino villana

La plataforma estrenó la película, una especie de falso documental con guion de Hernán Casciari y dibujos de Liniers
Dibu, finalmente animado en la película de Netflix que relata su vida en clave de fantasía
Liniers, ilustrador de la película
Hernán Casciari, guionista de la película

pgaray@eldia.com

“El balón es tu amigo”, decía Oliver Atom en “Supercampeones”. Generación tras generación, los chicos aprendieron así a no tenerle miedo a la pelota. Pero “Dibu Martínez: el pibe que ataja del tiempo”, documental sobre el arquero estrenado recientemente en Netflix, un híbrido de fantasía, documental, animación, testimonios y juego, plantea que no. Que “la pelota es el enemigo del arquero, el Guasón”, como dice en diálogo con EL DIA Hernán Casciari, que impulsó y puso guion al proyecto.

En la película, la pelota le habla y le hace bullying al pequeño Dibu: una idea de Gustavo Cova, director de la pieza, que según Casciari “necesitaba un elemento que unificara los relatos, la animación y el documental: y se le ocurrió que fuera la pelota. A mi me sonó a ‘la caprichosa’... Pero le dimos una vuelta de tuerca: encontramos en ese nexo, en la pelota, una maldad, y fue la clave. El espectador no recibe lo de siempre: la pelota es un villano, el villano no es un delantero, no es Kolo Muani, no es el hambre. Es lo que más lejos quiere tener el arquero: la pelota”.

“Para mi siempre fue un enemigo la pelota”, se ríe Ricardo Siri, Liniers, encargado de las ilustraciones de la parte animada de la película. y recuerda una infancia abrazado al escritorio mientras otros en el recreo pateaban la pelota: “Cuando sos dibujante de historietas, es porque cuando todos jugaban a la pelota vos estabas dibujando, diciendo para adentro: ‘Ya van a ver algún día’. Es que era un inútil jugando… y cuando no quedaba otra, me mandaban al arco. Y mandar al arco a un pibito con anteojos siempre es un error, porque le tenés miedo a la pelota, ¡te va a romper los anteojos! Todavía tengo la memoria física del anteojo enterrado en mi nariz de un pelotazo. Pero lo atajé”.

“Así que”, sigue Liniers, “esta idea de la pelota como villano, lejos de eso de que la pelota es tu amigo, la pelota no se mancha y todo eso, me resonó, me pareció buenísima. Y eso te da la pauta de que el arquero es el bicho raro en la cancha. Es el que la agarra con la mano, el que tiene la ropa rara, vuela, es el que te salva la vida… Es muy de superhéroe. Y creo que los pibes se engancharon con eso: Dibu es un superhéroe”.

A la malvada pelota le pone voz Agustín Aristarán, Rada: la película cuenta además con testimonios de amigos de la infancia, familiares y figuras como Lionel Messi, Lionel Scaloni y Miguel Ángel “Pepé” Santoro para contar la historia de Dibu entre la ficción y el documental.

Un híbrido que nació cuando Casciari se quedó sin camino para seguir. Casciari contactó a Liniers en 2023 para realizar una serie animada sobre Dibu. De Casciari se conoce su afición futbolera (de hecho, es su segundo proyecto audiovisual ligado a la pelota, después de “Muchachos”); de Liniers, no tanto.

El dibujante es futbolero, dice, aunque advierte que “para decir que sos futbolero en Argentina tenés que tener una cantidad de data… Es como decir que te gusta el tango pero te gusta un poco Goyeneche en realidad. Yo fui de Boca toda mi vida, aunque bueno, en realidad hubo una época que fui de Newell’s, por mi abuelo…”

“Bueno, ya eso indica que no te gusta tanto”, intercede Casciari. “Sí, claro”, acepta Liniers. “Y me hice de Boca por mi hermano: un día Newell’s le ganó a Boca, y lo fui a bardear, y estaba llorando… y me dio tanta lástima que le dije ‘¡me hago de Boca!’ Y me dijo ‘¡no me importa! ¡Quería ganar!’. En fin. Si sos argentino te gusta el fútbol, lo vivís con felicidad: yo grité con gran entusiasmo los goles de Palermo, todo… Siempre me gustó. Y me gusta ser de los equipos de Maradona y Messi, en todo caso. Y los Mundiales son una cosa diferente, además”.

“Así que cuando me llamó Hernán me puse contento”, explica. “Aunque cuando me llamó para ofrecerme un proyecto, fui todo el viaje a encontrarme con él pensando en decirle que no: lo que me diga, no tengo tiempo, tengo que viajar, debo tres libros… Y me dijo: ‘El proyecto es una serie animada de Dibu’. Y le dije ‘listo, la hacemos’”, se ríe Liniers. “Es que siento que a ese hombre le debo algo, todos le debemos algo a Dibu”.

El nacimiento del héroe

Casciari y Liniers empezaron a trabajar en esa serie animada a través del sistema Orsai: pequeños aportes de socios con los que juntaron unos 800 mil dólares. Se acercaron al estudio Hookup para animar las ilustraciones de Liniers. Pero se dieron cuenta rápidamente de que no les alcanzaba para nada. “Subestimamos tremendamente lo que cuesta hacer una animación. Cuando supimos que no llegábamos, empezamos a buscar un socio de la industria”, cuenta Casciari. Ese socio fue Pegsa, la productora de Agustín Pichot, encargada de “Sean eternos” y el documental de Angel Di María. “Querían hacer un documental sobre Dibu, pero Dibu se cerraba en banda: no quería hacer un documental sobre su vida porque ‘falta un montón de cosas que tengo que hacer’”.

Pero para nosotros es un héroe perfecto, no a pesar de que se porta mal, sino porque se porta mal”

Liniers, ilustrador de la película

“Así que juntamos nuestra fuerza, nuestra animación, con la fuerza testimonial de Pegsa”, afirma Casciari. Una mezcolanza, “un violín y una guitarra eléctrica”, dice Liniers. “Un matrimonio por conveniencia, pero en la noche de bodas se enamoraron”, agrega Casciari: esa especie de híbrido entre ficción y realidad, entre animación y documental, con testimonios que se entremezclan con la ficción, con la fantasía que invade la realidad y trasciende la animación, se convirtió en un camino novedoso, donde “podía explotar la creatividad: nos dimos cuenta que no había que ir por el camino de siempre, el documental clásico, había que ir por el lugar por donde no había que ir”.

Una pregunta filosófica

Así se tejó esta especie de falso documental sobre Dibu y sobre “una pregunta filosófica”, dice Casciari: “¿Qué hacemos cuando tenemos un don? ¿ese don es un talento a desarrollar, es una trampa?”

Esa es la pregunta que se realiza el ombligo de Dibu en la película. “Queríamos que los chicos entendieran esa dicotomía, porque Dibu tiene esa dicotomía: en Argentina lo amamos pero lo odian en el resto del mundo, para un francés, para un colombiano es un tipo que hace trampa. No es un tipo querido. Entonces, ese don, incluso ese don psicológico de plantarse frente al otro, de hablarle al otro, ¿es un don o es trampa? “, dice Casciari.

Dibu tiene esa dicotomía: en Argentina lo amamos pero lo odian en el resto del mundo, para un francés, para un colombiano es un tipo que hace trampa”

Hernán Casciari, guionista de la película

Esa pregunta atormenta a Dibu en la película, y también, al parecer, lo atormentó en la realidad: le contó a Casciari que no pudo dormir 6 meses tras la atajada a Kolo Muani, aquella que lo convirtió en héroe definitivo y en tatuaje de miles.

“Pero, ¿es trampa que Brad Pitt tenga esa pinta?”, plantea Liniers. “No se la ganó Brad Pitt. En el Dibu, su psicología es un superpoder: en ningún lado dice que no le podés decir a alguien que te va a patear un penal ‘mirá que te como’. Además es como dice él: todos los arqueros le dicen cosas a los pateadores, pasa que en esa definición estaba vacía la cancha por la pandemia”.

Ese superpoder, esa cabeza, “le permitió aguantar estar solo en las inferiores de Independiente, más tarde en Londres, sin saber el idioma, del tiempo tremendo de ser suplente, de la sensación de estar suspendiendo su futuro en un lugar incorrecto…”, agrega Casciari. “Todo eso configura una personalidad completamente distinta al ‘te como, hermano’. Dibu es tímido, también es un poco nerd, tiene un Excel donde anota sus atajadas, cuenta los partidos, le quiere ganar a Chiquito Romero en cantidad de partidos en la Selección…”.

“Hay algo en Dibu que es muy argentino”, cierra Liniers. “Nuestros ídolos tienen esos gestos de rebeldía. Messi es más raro, en el fondo. Incluso se lo criticaba por eso, queríamos que se porte mal: hay algo en nosotros que nos gusta eso de la rebeldía. Y el Dibu entró perfecto. Desde afuera parece fanfarrón, parece que los argentinos somos insufribles… y por ahí algo de razón tienen. Pero para nosotros es un héroe perfecto, no a pesar de que se porta mal, sino porque se porta mal”.

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