Hay peleas que se ganan en el ring y hay peleas que se ganan en los tribunales. Shakira libró ambas, aunque la segunda le llevó casi diez años, tres continentes y una cantidad de plata que haría llorar a cualquier contador. La historia de la cantante colombiana con la Agencia Tributaria española es un culebrón con final feliz, pero que por momentos olió a tragedia.
2011-2014: VIVIR EN BARCELONA PERO NO TANTO
Todo empieza con el amor. Shakira llegó a Barcelona de la mano de Piqué y, con ella, llegaron también sus gastos: entre 2011 y 2014, la cantante y su entorno más cercano gastaron 418.046 euros en 279 comercios de la ciudad condal. El problema era que, oficialmente, ella vivía en Bahamas. La Agencia Tributaria española no se lo creyó ni por un segundo. Y empezó a mirar de cerca.
2018: LA QUERELLA QUE LO CAMBIÓ TODO
El año en que España le mandó la factura. La Fiscalía presentó una querella y solicitó una fianza que ascendía a 19,4 millones de euros, o bien el embargo de bienes equivalentes. La respuesta de Shakira fue inmediata y contundente: ya había pagado “hasta el último euro exigido” y no mantenía deuda alguna con el Estado español. El debate, dijo su entorno, era puramente interpretativo: ¿cuántos días pasó en suelo español? ¿Suficientes para tributar ahí?
2019: SHAKIRA VA AL JUZGADO (Y COLABORA)
En 2019, la artista acudió al juzgado de Esplugues de Llobregat, donde reiteró su disposición a colaborar con la justicia. Shakira insistió en que había pagado todo antes incluso de que existiera la querella y que el único punto en disputa era la lectura legal de su residencia. Una postura razonable. El problema es que los fiscales también tenían la suya.
2020-2021: LOS TÉCNICOS ENTRAN AL PARTIDO
Durante 2020 y 2021, la investigación se intensificó con la ratificación de técnicos de la Agencia Tributaria y la presentación de nuevos informes que respaldaron la acusación de fraude. El duelo ya no era solo entre abogados: era entre peritos. Días contados, vuelos rastreados, tarjetas de crédito escrutadas. Hacienda armó un expediente de detective de película noir.
2022: OCHO AÑOS DE CÁRCEL SOBRE LA MESA
El peor momento. La Audiencia de Barcelona avaló la apertura del juicio oral y la Fiscalía elevó la petición de pena a 8 años y 2 meses de prisión para la cantante, además de una fuerte multa económica. Shakira rechazó cualquier acuerdo. Para ella, ir a juicio era “una cuestión de principios”. Épico de su parte. También temerario, considerando lo que había en juego.
2023: NUEVO CASO, NUEVO GOLPE
Como si el anterior fuera poco, en el segundo trimestre de 2023 se abrió un nuevo procedimiento por dos presuntos delitos fiscales correspondientes al IRPF y al impuesto sobre el patrimonio del ejercicio 2018, con un monto reclamado de casi 7 millones de euros. Y todo esto ocurrió mientras la cantante cerraba su vida en Barcelona para mudarse a Miami. La separación de Piqué y el exilio fiscal, en el mismo paquete.
EL DESENLACE: SHAKIRA GANA
Después de casi una década de batalla, la Audiencia Nacional falló a favor de la artista en la última causa que mantenía abierta con la Agencia Tributaria española por el ejercicio fiscal de 2011. El tribunal concluyó que no quedó demostrado que la cantante residiera en España el tiempo suficiente como para tener obligaciones fiscales allí. Un fallo seco, técnico y liberador.
Hacienda española se fue con las manos vacías en el round final. Shakira, que nunca dejó de grabar ni de girar mientras duró el proceso, cerró el capítulo más turbulento de su vida personal y legal con una sentencia a su favor. Las caderas no mienten, dice la canción. Los jueces, tampoco.
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