Había una vez un mundo en el que “Scream” reinaba, los asesinos con máscara eran la amenaza número uno del cine y una rubia llamada Cindy Campbell se encargaba de parodiar todo eso con una mezcla de slapstick, chistes malos y genio absurdo. Ese mundo fue “Scary Movie”, la franquicia que desde el año 2000 convirtió el terror en una excusa para reírse del terror.
La saga se convirtió en su propia parodia, claro, y entregó 4 secuelas que parecían más un compendio televisivo de gags que sátiras. Por eso, la saga se interrumpió en 2013. Pero ahora se reanuda: la sexta entrega llegó a los cines locales cargada de sátira política, referencias a la cultura woke y parodias a varios de los grandes éxitos recientes de la pantalla grande y chica.
Irreverente, políticamente incorrecta y con ganas de pisar todos los callos posibles: así se piensa “Scary Movie: Terroríficamente incorrecta”, que tiene una lista de víctimas larga y distinguida. Entre los blancos aparecen “Merlina”, la muñeca “Megan” —que en el avance se quita la máscara para revelar al Ghost Face de “Scream”— y “Pecadores”, la oscarizada película protagonizada por Michael B. Jordan.
Pero también hay lugar para “La hora de la desaparición”, “La sustancia” y “Get Out”, la película de Jordan Peele que inauguró una nueva era en el cine de terror, más alegórica, política y sesuda.
Y si hay ataques contra estas películas, “vacas sagradas” del nuevo cine de autor estadounidense, por supuesto que hay ataques también contra la corrección política: ya el trailer anticipaba un guiño al debate cultural del momento: cuando una víctima es apuñalada por Ghost Face, el asesino de la máscara, y alguien grita, ella corrige: “Mi pronombre es elle, ¿vale? Así que decí pobrecille”. Puede gustar o no gustar, pero es exactamente el tipo de chiste que Scary Movie siempre persiguió: el que molesta a alguien.
LA PELÍCULA
Esta sexta entrega marca el regreso de los hermanos Marlon y Shawn Wayans, considerados los cerebros de la franquicia, tras 18 años de ausencia. Los Wayans estuvieron detrás de las primeras dos películas —las mejores, según la mayoría de los fans— y su vuelta es, en sí misma, una promesa de que el humor va a tener más filo que las secuelas más evidentemente hechas con afán de lucro. Y claro, tienen un paisaje cultural completamente nuevo para arrasar: el streaming, el terror de autor, los reboots infinitos, la era del meme.
Material sobra para volver a lanzar a Cindy Campbell y Brenda Meeks a la pantalla, tal como lo hicieron desde el inicio de la saga hasta la cuarta entrega en 2006. Cindy es, claro, Anna Faris, la actriz que es emblemática de la saga a pesar de que no volvió a realizar el papel desde la primera película.
EL REGRESO
En declaraciones a la revista People, Faris definió la experiencia como sanadora, y destacó que retomar el papel tuvo un impacto profundo tanto en su vida profesional como personal. La actriz explicó que cuando protagonizó las primeras películas no era del todo consciente de la magnitud de lo que estaba viviendo: la fama, la exposición internacional, el peso de ser el rostro de una franquicia global. Volver con años encima y otra perspectiva le permitió mirar todo eso desde un lugar distinto.
Faris describió el reencuentro con Cindy Campbell como una oportunidad de reconciliarse con su trabajo del pasado y establecer un nuevo vínculo con su personaje más icónico, asumiendo esas experiencias previas desde una madurez emocional y artística que antes no tenía.
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