TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

Sergio Feferovich: “El mundo funcionaría mucho mejor si hiciéramos más música”

El Maestro viene a la Ciudad con un espectáculo que propone bajar a la música del pedestal y amarla
feferovich trae su show de música y humor a La Plata

Por Redacción

Sergio Feferovich es muchas cosas: es director de orquestas y coros, es pianista, es divulgador y conferencista. Pero ante todo, es un apasionado de la música, y lo que hace en el escenario, en “La música de las ideas”, el espectáculo que trae a La Plata mañana (Teatro Metro, 21 horas) es, simplemente, hablar de su pasión: el doctor en música de la Johns Hopkins University explica, usando el humor y la simpleza, cómo la música nos interpela, en un viaje musical que va de Mozart a Los Beatles y bajando la historia y teoría musical a la tierra, tejiendo poco a poco paralelismos entre la música y la vida cotidiana.

Una propuesta singular que busca “ampliar el panorama sonoro de quien viene a escuchar”, según cuenta Feferovich en diálogo con EL DIA, pero que lejos de la clase magistral incluye juegos, canciones donde cantan todos, un coro colectivo, chistes y reflexiones.

El espectáculo lleva numerosas funciones en todo el país, pero nació casi de casualidad: Feferovich hacía un espectáculo de música clásica para chicos, “La vuelta al mundo en un violín”, cuando lo convocaron para hablar del tema en una charla de TedX: “Hice una conferencia pensando ‘hago la conferencia y sigo con mi vida’. Pero se hizo bastante viral”, se ríe.

Esa conferencia se llamaba “La música de las ideas”. Y a partir de la viralización, cuenta, “tomé dimensión de este espacio que no estaba cubierto, que no estaba ocupado, y quise difundir la música desde un lugar más lúdico, más participativo”. Así gestó esta versión expandida de la charla, y la pensó desde el principio como “una propuesta inclusiva, que incluye a músicos y no músicos, a grandes y chicos”. Una conferencia musical que bajara del pedestal a la música. “Lo que hago sobre el escenario es lo que hago con mi orquesta, tratar, como cualquier docente, de despertar en el alumno ganas, ganas de saber eso que estás enseñando. Por eso, me sale naturalmente interactuar con la gente”.

“Eso de asociar la seriedad con la solemnidad siempre me pareció muy negativo, y así le está yendo a la música clásica, los públicos son cada vez más grandes en edad y más chicos en cantidad”, agrega Feferovich. “Hay que adecuarse a las nuevas generaciones, a las nuevas realidad, manteniendo la seriedad de la propuesta, pero apelando a eso que nos hace humanos: poder emocionarnos, poder reír, cantar todos juntos”.

- Contabas que con la viralización de la charla descubriste un espacio vacante. ¿La música académica le ha dado un poco la espalda al público?

- Sí. Hay una falta de difusión muy grande, también: no se puede disfrutar lo que no se conoce. La música está presente en la vida de prácticamente todos. Uno ve los recitales de música popular llenos, estadios llenos: ¿por qué esa música sí y la música clásica no? Primero, porque requiere otro tipo de esfuerzo… Pero parte es responsabilidad de los músicos, que se ofenden si un espectador aplaude entre movimientos de una obra, o si hace algún ruido… Y la música es para ser compartida. No digo que estemos todos vociferando durante una sinfonía, pero sí ser un poco más abiertos, tener la capacidad de incluir, correrse de esa cosa elitista de “yo hago música clásica, esto es para los que entienden nada más”. Así no hay forma de que se difunda. Mi experiencia, en el espectáculo para chicos que hacía, también en esta propuesta, es que a todo el mundo le gusta la música: hay que ver cómo la presentás, qué música les hacés escuchar.

- Mencionabas “el esfuerzo” que requiere la música clásica. ¿Hoy, con las plataformas, con las mil distracciones, hay un público demasiado disperso para ese tipo de escucha?

- La dificultad no es solo para la música: es para todo. Esta es una generación que está creciendo con el celular, y el pronóstico es reservado… Esas primeras conexiones cerebrales que se hacen en la infancia se están perdiendo, es un daño para siempre. Cuando voy un restorán y veo a un matrimonio con dos chicos chiquitos, ellos comiendo felices y los chicos con el celular, pienso: “Les estás quitando una herramienta fundamental, comunicarse”. Por supuesto que es más trabajo para el adulto, pero creo que esa realidad, ese celular en la mesa, los va a afectar en el futuro en cualquier actividad que requiera concentrarse más de media hora. Así que creo que la música refleja una realidad que abarca todas las disciplinas, esta invasión tecnológica que sobre todo a los más jóvenes les está causando un daño en el desarrollo.

- En el espectáculo hay mucho humor. Hoy mencionabas el problema de la solemnidad para la audiencia, y recién hablábamos de la dificultad de prestar atención en el presente. ¿El humor puede ser una herramienta para llamar la atención de estas audiencias?

- Desde chico, siempre me gustó el humor: ha sido parte de mí, como la música. Y siempre fui fanático de Les Luthiers, hay una influencia ahí, en esa manera de hacer música y humor. Y el humor y la música tienen un parentesco. Cuando alguien te hace reír te tiene a su disposición: es mucho más fácil aprender con un profesor que tal vez no sea una eminencia pero que sea divertido, que con uno que te enseñe todos sus conocimientos pero que sea aburrido. Cuando la audiencia se ríe está más abierta a escuchar, a pasarla bien. Pero no es algo que se pueda forzar, yo no trato de hacerme el gracioso. Pero veo que algunas cosas que digo causan gracia, así que aprovecho eso que me sale naturalmente, y me sirve para hacer música desde un lugar más descontracturado, para que la gente compruebe que la música es algo cotidiano, del llano, que se puede bajar de ese pedestal donde muchas veces se la pone.

- El humor, para vos, cumple ese rol. ¿Y la música qué rol puede cumplir, en este mundo convulsionado?

- La música es un lenguaje universal, es una forma de comunicarse única. Es lo primero que nos interpela cuando nacemos: cuando un bebé nace llora, emite sonido. Y la música está presente en todas las manifestaciones humanas: en la religión, en la comunicación… El mundo funcionaría mucho mejor si hiciéramos más música, si hubiera más gente cantando en coros: está comprobado en términos clínicos que la música hace bien, que genera bienestar emocional, físico. Ayuda a hacer gimnasia, incluso… Hay muchas pruebas que demuestran que si hubiera más música todo funcionaría mejor. Porque cuando hacés música tenés que escuchar al otro, y estamos en un mundo de mucha soledad, y mucha sordera comunicacional. Yo, función a función, compruebo que la gente sale con una energía renovada, con una gran alegría. Eso le da sentido a lo que hago.

“La música es algo cotidiano, del llano, que se puede bajar de ese pedestal donde muchas veces se la pone”

Sergio Feferovich

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD