Un celular forma parte de la rutina de millones de personas. Se usa para trabajar, estudiar, pagar, sacar fotos o simplemente pasar el tiempo. Pero detrás de ese dispositivo hay una batería que concentra una enorme cantidad de energía y que, aunque es segura en condiciones normales, puede convertirse en un verdadero peligro cuando presenta una falla.
El tema volvió a instalarse después de un trágico episodio ocurrido en Córdoba. Una mujer de 45 años murió a causa de las graves quemaduras que sufrió luego de que el celular que se estaba cargando dentro del auto comenzara a incendiarse mientras el vehículo circulaba por una ruta.
Aunque estos casos son excepcionales, especialistas en seguridad contra incendios explican que existen situaciones en las que una batería puede incendiarse o incluso explotar, especialmente durante la carga.
Qué pasa dentro de una batería cuando todo sale mal
Prácticamente todos los celulares actuales utilizan baterías de ion-litio. Son livianas, duran muchas horas y permiten almacenar una gran cantidad de energía en un espacio muy pequeño. Esa eficiencia, sin embargo, también exige controles muy precisos.
Según investigaciones del Fire Safety Research Institute (FSRI) y del National Institute of Standards and Technology (NIST), la mayoría de los incendios se produce por un fenómeno conocido como “escape térmico”.
Se trata de una reacción química en cadena. Si una batería recibe más voltaje del que puede soportar, sufre un golpe importante, presenta un defecto de fabricación o se sobrecalienta demasiado, los materiales internos comienzan a degradarse. En ese proceso liberan gases inflamables y la temperatura aumenta cada vez más rápido hasta provocar un incendio o una pequeña explosión.
Los investigadores advierten que, una vez iniciado ese proceso, el tiempo entre la aparición del humo y el fuego puede ser de apenas unos segundos.
Un sistema que evita la explosión, Pero...
Para reducir ese riesgo, todos los celulares modernos incorporan un sistema electrónico llamado Battery Management System (BMS).
Su función es monitorear permanentemente la temperatura, el voltaje y el estado de la batería. Si detecta un valor fuera de lo normal, corta automáticamente la corriente para evitar daños.
Mientras ese sistema funciona correctamente, las posibilidades de que una batería explote son muy bajas.
El problema aparece cuando ese mecanismo falla o cuando se utilizan baterías de reemplazo de baja calidad, sin certificación, o cargadores que entregan un voltaje incorrecto. En esos casos, la batería puede recibir más energía de la que fue diseñada para soportar y comenzar el proceso de descontrol térmico.
Qué situaciones aumentan el riesgo
Más allá de una posible falla de fabricación, los especialistas coinciden en que existen hábitos que pueden favorecer este tipo de incidentes.
Entre los principales factores aparecen el uso de cargadores y cables no originales o sin certificación, que pueden entregar una corriente inadecuada; dejar el celular expuesto durante mucho tiempo al calor, por ejemplo sobre el tablero de un auto o bajo el sol; golpes fuertes, caídas o aplastamientos que dañen internamente la batería; mantener el teléfono cargando durante muchas horas sin supervisión, especialmente durante toda la noche; y seguir utilizando un equipo cuya batería ya presenta hinchazón o deformaciones.
Aunque el teléfono continúe funcionando, una batería inflada es una señal clara de que algo no está bien y debería reemplazarse cuanto antes.
Las señales que nunca conviene ignorar
Antes de que ocurra un incendio, muchos equipos muestran algunos síntomas. Si el celular comienza a calentarse más de lo habitual, emite olor a plástico o productos químicos, pierde batería de forma repentina, presenta deformaciones en la carcasa o la pantalla empieza a despegarse por la presión de una batería hinchada, lo recomendable es dejar de utilizarlo inmediatamente.
Los especialistas también desaconsejan abrir el teléfono o intentar reparar una batería dañada en forma casera, ya que el contacto de los componentes internos con el aire puede desencadenar una combustión inmediata.
Cómo cargar el celular de forma más segura
Los organismos especializados coinciden en una serie de recomendaciones simples que reducen prácticamente al mínimo el riesgo.
La principal es utilizar siempre cargadores y cables originales o certificados por el fabricante. También aconsejan evitar cargar el teléfono sobre camas, sillones, almohadas u otras superficies inflamables, hacerlo en lugares ventilados y no dejarlo dentro de un vehículo expuesto al sol.
Además, recomiendan no mantener el celular conectado durante horas innecesariamente, controlar cualquier aumento anormal de temperatura y reemplazar la batería si presenta golpes, deformaciones o signos de desgaste.
En caso de que una batería de litio se incendie, los expertos indican que no debe manipularse directamente. Lo ideal es utilizar un matafuegos de dióxido de carbono o una manta ignífuga para contener las llamas.
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