La Ciudad de Buenos Aires aplicó por primera vez una evaluación diagnóstica de comprensión lectora a los estudiantes que ingresan a la formación docente y los resultados dejaron un dato que genera preocupación: casi tres de cada diez aspirantes a maestros no lograron aprobar la prueba.
Del total de 3.396 ingresantes que se presentaron a rendir, 2.403 superaron la evaluación, mientras que 993 estudiantes, equivalentes al 29%, no alcanzaron el puntaje mínimo exigido. La prueba se realizó en marzo de este año de manera presencial y digital, con el objetivo de conocer el nivel de preparación de quienes comienzan la carrera docente.
La evaluación se basó en la lectura y comprensión de textos académicos y periodísticos, una habilidad considerada fundamental para el desempeño profesional de cualquier educador. Las autoridades sostienen que comprender consignas, interpretar textos complejos y transmitir contenidos son capacidades básicas para quienes tendrán la responsabilidad de enseñar a las próximas generaciones.
El origen de una reforma educativa
Los resultados fueron presentados por el Ministerio de Educación porteño en el marco del programa “Ser Docente”, una iniciativa que busca introducir cambios en distintos momentos de la carrera profesional de los maestros.
Según explicaron las autoridades, la intención no es limitar el ingreso a los profesorados, ya que la legislación vigente establece que el acceso es irrestricto, sino detectar dificultades tempranas y ofrecer herramientas para fortalecer la formación.
Para quienes no aprobaron la evaluación, el ministerio diseñó un curso específico de comprensión lectora con una carga de 60 horas. La propuesta también alcanza a quienes no se presentaron al examen. Además, esta evaluación pasará a formar parte de los ingresos futuros y se repetirá cada año como una herramienta permanente de diagnóstico.
“El objetivo fue generar evidencia que nos permita acompañar mejor esas trayectorias”, explicaron desde la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa.
Quiénes son los futuros docentes
La evaluación también permitió conocer algunas características de quienes eligen la docencia como profesión.
Los datos muestran que la edad promedio de los aspirantes es de 26 años. Además, más de la mitad trabaja mientras estudia y uno de cada tres proviene de distritos fuera de la Ciudad de Buenos Aires, principalmente del Conurbano bonaerense.
El perfil continúa siendo mayoritariamente femenino: las mujeres representan el 74% de los ingresantes a los profesorados.
La encuesta realizada junto con la evaluación también reveló que muchos estudiantes deben combinar la cursada con actividades laborales, una situación que suele extender los tiempos de formación y dificulta completar la carrera en los plazos previstos.
Menos estudiantes y menos egresados
La preocupación por la calidad de la formación se combina con otro fenómeno que inquieta al sistema educativo: la caída en la cantidad de personas que eligen la carrera docente.
De acuerdo con cifras oficiales, en los últimos seis años la matrícula de ingresantes disminuyó un 24%, mientras que la cantidad de egresados cayó cerca de un 30% entre 2021 y 2024.
A esto se suma que apenas el 28% de los estudiantes logra completar sus estudios en el tiempo previsto, lo que refleja trayectorias cada vez más extensas. Los datos muestran una combinación de factores que preocupa a las autoridades: menos jóvenes interesados en la profesión, menos graduados y mayores dificultades para garantizar el recambio de docentes en las aulas.
El panorama adquiere especial relevancia en un contexto en el que distintas jurisdicciones vienen advirtiendo sobre dificultades para cubrir determinados cargos y sostener planteles docentes completos.
Nuevas exigencias para la carrera docente
Además de la evaluación de ingreso, el plan presentado por la Ciudad de Buenos Aires contempla modificaciones en la formación y en los mecanismos de evaluación profesional.
Entre las medidas previstas figuran la actualización de los planes de estudio de los profesorados, la creación de residencias con estímulos económicos para los mejores estudiantes y una revisión de los criterios utilizados para evaluar el desempeño docente.
Las autoridades también adelantaron que buscarán otorgar mayor peso al presentismo dentro de las calificaciones y promover cambios normativos para endurecer las consecuencias de las evaluaciones deficientes.
Con estas medidas, el Gobierno porteño apunta a fortalecer una profesión que considera clave para mejorar los aprendizajes de los alumnos y revertir las dificultades que atraviesa actualmente el sistema educativo. El desafío, reconocen, no sólo pasa por atraer más estudiantes a la carrera, sino también por garantizar que lleguen a las aulas con una formación sólida y las herramientas necesarias para enfrentar las demandas de una escuela cada vez más compleja.
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