Durante años, los suplementos de calcio y vitamina D ocuparon un lugar central en las estrategias preventivas destinadas a reducir el riesgo de fracturas y caídas, sobre todo entre los adultos mayores. La idea se apoyó en numerosos estudios iniciales que asociaban la baja ingesta de calcio y los niveles reducidos de vitamina D con una mayor pérdida de densidad ósea, una menor función muscular y un aumento de problemas vinculados con la salud musculoesquelética.
Sin embargo, una nueva investigación volvió a abrir el debate sobre esa recomendación instalada desde hace décadas. El trabajo, realizado por científicos de universidades y centros de investigación de Canadá y publicado en el British Medical Journal, concluyó que la eficacia de estos suplementos no justificaría su uso rutinario para prevenir fracturas y caídas en adultos.
La revisión sistemática reunió información de 69 ensayos clínicos que incluyeron a un total de 153.902 participantes. El análisis evaluó el efecto del calcio, la vitamina D y la combinación de ambos en mayores de 18 años que no recibían tratamiento farmacológico para la osteoporosis.
Como primer punto, los investigadores analizaron el riesgo de sufrir cualquier tipo de fractura. También incluyeron fracturas de cadera, fracturas vertebrales y no vertebrales, además de las caídas y el número total de episodios registrados. El resultado general mostró poco o ningún efecto de la suplementación sobre esos indicadores.
Los autores sostienen que los hallazgos se mantuvieron estables incluso después de realizar distintos análisis complementarios y subgrupos. Según señalaron, la evidencia disponible fue de moderada a alta calidad para buena parte de los resultados estudiados.
No obstante, los investigadores aclararon que existen limitaciones para trasladar estas conclusiones a ciertos sectores específicos. La evidencia resultó más reducida en personas consideradas de alto riesgo o en adultos que reciben cuidados en instituciones residenciales.
El estudio adquiere relevancia por el impacto sanitario que tienen las caídas y las fracturas entre la población mayor. Se estima que cerca de un tercio de las personas de más de 65 años experimenta al menos una caída por año y que estos episodios constituyen una de las principales causas de lesiones y pérdida de autonomía.
Las fracturas, especialmente las de cadera, suelen asociarse además con dolor, deterioro funcional, disminución de la calidad de vida y una mayor necesidad de atención médica. Por eso, la prevención de estos cuadros se convirtió en una prioridad de salud pública a nivel mundial.
Durante años, la suplementación con vitamina D y calcio fue adoptada como una estrategia relativamente simple para reducir riesgos. Ahora, esta nueva revisión vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que parecía resuelta y abre la posibilidad de revisar recomendaciones médicas que todavía siguen vigentes en muchos países.
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