¿Qué es un gemelo digital y qué implica el anuncio realizado por el Gobierno nacional? La pregunta comenzó a instalarse luego de que el Ministerio de Capital Humano presentara el “Gemelo Digital Social”, una iniciativa basada en inteligencia artificial que, según la explicación oficial, apunta a anticipar escenarios y ayudar en el diseño de políticas públicas.
La propuesta fue presentada por el presidente Javier Milei y difundida por el Ministerio como un cambio de paradigma en el uso de tecnología aplicada al área social. Según el documento oficial, la intención es avanzar hacia un sistema que permita pasar de un Estado que actúa una vez que los problemas ya aparecieron a otro con capacidad de previsión, simulación y prevención.
Pero el anuncio dejó más preguntas que respuestas. El Gobierno no precisó qué tecnología utilizará, qué software estará detrás del desarrollo ni cuál será el alcance concreto del proyecto. Tampoco informó fechas para su implementación, presupuesto asignado o áreas responsables de llevar adelante el sistema.
TÉCNICAMENTE...
En términos generales, un gemelo digital es una réplica virtual de un sistema real que se alimenta de datos para simular comportamientos y proyectar escenarios posibles. El concepto comenzó a utilizarse décadas atrás en ámbitos industriales y tecnológicos para probar cambios, anticipar fallas o mejorar procesos antes de aplicarlos en la realidad.
Según distintos estudios, la idea tiene antecedentes en la industria aeroespacial. La NASA ya utilizaba conceptos similares en la década de 1960 para simular el comportamiento de naves y resolver problemas en tiempo real. Con el paso de los años, la herramienta se extendió a otros sectores como fábricas, sistemas urbanos y procesos productivos.
En el caso del proyecto presentado por Capital Humano, el documento oficial señala que el modelo se nutrirá con información “social, educativa, laboral y territorial” proveniente de distintas áreas del Estado nacional. Sin embargo, no identifica qué bases concretas se usarán ni detalla si podrían incorporarse datos provenientes del sector privado.
Tampoco aparecen definiciones sobre aspectos considerados sensibles por especialistas: el consentimiento de las personas cuyos datos podrían procesarse, mecanismos de anonimización o el marco legal que regularía el funcionamiento del sistema.
Las dudas generaron cuestionamientos de expertos y dirigentes políticos. Investigadores y especialistas en inteligencia artificial remarcaron que aún no existen demasiados antecedentes que demuestren la efectividad de este tipo de herramientas para predecir comportamientos sociales complejos.
Además, advirtieron sobre riesgos asociados a privacidad, sesgos algorítmicos y uso de datos sensibles. También señalaron que todavía no está claro quién desarrollará la tecnología ni qué controles se implementarán sobre su funcionamiento.
Mientras tanto, diputados de distintos bloques ya presentaron pedidos de informes para conocer mayores precisiones sobre el proyecto. Entre los puntos solicitados figuran detalles sobre los sistemas que podrían aportar información, los mecanismos de protección de datos y el marco de supervisión previsto para la iniciativa.
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