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conferencia del doctor pedro barcia

Plantean formar a los docentes para frenar el avance de la droga

Una alianza de entidades educativas sostiene que no sólo es una obligación del Estado sino una necesidad urgente

Plantean formar a los docentes para frenar el avance de la droga

El doctor Pedro Barcia, quien presidió durante doce años la Academia Nacional de Letras, estuvo ayer en La Plata para impulsar una cruzada contra las adicciones desde la educación.

“El tema del uso indebido de drogas no figura en la formación de los docentes como contenido de aprendizaje ni se habla de aspectos didácticos para su tratamiento” y “si bien la Ley Nacional de Educación prevé que esto sea obligatorio, hoy no pasa de ser una cuestión enunciativa que no llega a las aulas. De modo que malamente podemos preparar a los chicos contra la amenaza creciente de las adicciones”, sostiene el doctor Pedro Barcia.

Aunque su nombre suele aparecer asociado al estudio de la literatura y el habla de los argentinos, Barcia, quien presidió durante doce años la Academia Argentina de Letras, se encuentra hoy embarcado en una cruzada para frenar desde la educación una de las amenazas acaso más desatendidas que enfrenta nuestro país: el aumento en el consumo de drogas ilegales por parte de la juventud.

Con ese propósito Barcia estuvo anoche en La Plata, donde ofreció una charla sobre cómo prevenir el narcotráfico desde la educación. Ante un pequeño auditorio que se reunió a escucharlo en el Museo Fra Angélico, el catedrático contó la propuesta que impulsa desde el Observatorio de Prevención del Narcotráfico, una organización que agrupa entre otras entidades a la Academia Nacional de Educación, la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa, el Sindicato Argentino de Empleados de la Enseñanza Privada, el Consejo Superior de Educación Católica, la Junta de Asociaciones de la Enseñanza Privada de la República Argentina y una veintena de universidades, de todo el país.

PRIMERO, ASUMIR LA REALIDAD

Para hacerle frente al avance de las drogas, plantean desde el Observatorio, “hay que comenzar asumiendo la realidad; y la realidad es que los hogares, al no poder cumplir con las formación de los chicos como personas, trasladan esa responsabilidad a los docentes, que hoy no están preparados tampoco para brindar ese tipo de formación. Por lo cual, como no es posible hacer una escuela para padres, tenemos que empezar por mejorar la educación”.

“Como no es posible hacer una escuela para padres, tenemos que empezar por mejorar la educación”

“La propuesta de la Comisión de Prevención de Adicciones del Observatorio -resume Barcia- es revisar los contenidos que hacen a la formación de la personas y la prevención específica de las adicciones en los currículos de formación de los docentes a nivel primario, secundario y universitario. Y en segundo lugar, como sabemos que eso no está, exigirle al Estado que esos contenidos sean una realidad en las aulas y no simples enunciados subidos en un sitio web”.

Y es que “si bien la Ley Nacional de Educación establece este tipo de formación como obligatorio, y el programa actual preveía incorporarlo antes del año 2016, lo cierto es que todavía no forma parte del currículo de la primaria ni de la secundaria, por lo cual no es algo que baje al aula”, dice el autor del “Diccionario fraseológico del habla argentina” y el “Refranero de uso argentino”, entre otros aportes a la cultura nacional.

Al detallar el tipo de formación que la escuela debería ofrecer para resguardar a los alumnos del riesgo de adicciones, Barcia señala dos ejes centrales: “por un lado contenidos que hacen a la formación de la persona y sus atributos, como es la educación en la salud y la estimulación de la práctica deportiva, el juicio crítico, la conciencia solidaria y los proyectos de vida; pero también contenidos específicos sobre la prevención de la droga y sus efectos”.

“Estos dos tipos de contenidos deben formar parte de la programación anual de las unidades temáticas de los niveles primario y secundario; pero además deben ser enfocados como transversales en su aplicación, lo que supone avanzar sobre ellos cada vez que surge la oportunidad”, sostiene el profesor.

Como un hijo de la educación pública y alguien vinculado a ella en su vida laboral, Barcia reconoce que la escuela se ha convertido a lo largo de las últimas décadas en un “contenedor a ultranza” frente al desgranamiento social, la pobreza y la violencia, y que los docentes están hoy desbordados en sus funciones, pero también asegura con enorme optimismo que los buenos docentes son capaces de asumir el reto que toca hoy enfrentar.

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