- Investigadores de la UNLP, el CONICET y organismos provinciales advierten desde hace años que el Gran La Plata integra una de las áreas más sensibles de la Región Endémica Central del país.
- Estudios científicos detectaron en distintos épocas circulación viral y presencia de reservorios de hantavirus en La Plata, Berisso y Ensenada.
- Entre los principales reservorios identificados aparece el roedor Oligoryzomys flavescens, asociado a los genotipos Lechiguanas y Hu39694. También se registró circulación del genotipo Pergamino en ejemplares de Akodon azarae, otra especie frecuente en zonas rurales y periurbanas bonaerenses.
- En febrero de 2025 se emitió una alerta sanitaria tras detectarse un foco en La Plata, Berisso y Ensenada.
- Los especialistas sostienen que el mosaico ecológico regional favorece el contacto entre humanos y roedores infectados debido a la combinación de humedales, urbanización acelerada, asentamientos precarios y corredores rurales.
- Las investigaciones remarcan el riesgo en la interfaz urbano-rural, donde conviven viviendas precarias, malezas, basurales y vegetación espontánea que facilitan la presencia de reservorios cerca de zonas habitadas.
- Especialistas comenzaron a utilizar el concepto de “trampas ecológicas urbanas” para describir barrios vulnerables donde residuos, malezas y falta de saneamiento potencian el riesgo sanitario.
- Las zonas ribereñas de Berisso y Ensenada figuran entre las áreas más sensibles por la convivencia entre humedales, monte ribereño, actividad portuaria y sectores urbanos densamente poblados.
- Estudios recientes también analizan secuelas de largo plazo en sobrevivientes de hantavirus, como fatiga crónica, dolores musculares, problemas de memoria y dificultades de concentración.
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