Una novedosa iniciativa busca conectar a mujeres mayores de 50 años con familias, niños y adultos que necesitan compañía, apoyo cotidiano o tareas de cuidado. La propuesta, bautizada “Se Alquila Abuela”, se ha vuelto viral en pocos días y acumula miles de consultas en todo el país.
El proyecto funciona a través de una plataforma digital donde las interesadas se registran, detallan las actividades que desean realizar y luego son vinculadas con familias según las necesidades de cada caso. Las tareas incluyen desde cocinar, leer cuentos y acompañar a niños hasta cuidar mascotas o brindar compañía a personas mayores.
La creadora de la iniciativa, Valeria Quevedo, cuenta que la idea surgió a partir de una experiencia personal y de la creciente demanda de vínculos afectivos en las grandes ciudades. Como señala su impulsora, muchas mujeres mayores buscan mantenerse activas, sentirse útiles y encontrar nuevas oportunidades laborales, mientras que numerosas familias carecen de redes de apoyo cercanas.
El sistema contempla un proceso de selección y verificación de antecedentes y referencias antes de concretar cada vínculo. Además, las tareas son remuneradas y la compensación económica se acuerda entre las partes, tomando como referencia los valores habituales de los trabajos de cuidado.
Las postulantes presentan perfiles muy diversos. Entre ellas hay docentes jubiladas, profesionales, cuidadoras y mujeres con experiencia en distintas actividades vinculadas al acompañamiento de personas. Cualquiera sea el caso, la iniciativa busca aprovechar esos conocimientos y ponerlos al servicio de quienes necesitan apoyo en la vida cotidiana.
Además del beneficio económico, muchas participantes encuentran en la propuesta una oportunidad para recuperar rutinas, ampliar su círculo social y desarrollar nuevas actividades. La impulsora del proyecto asegura que los encuentros suelen derivar en vínculos duraderos que trascienden la prestación inicial del servicio.
La propuesta también apunta a combatir la soledad y favorecer la integración social de los adultos mayores. Quevedo cuenta que muchas participantes encuentran una nueva motivación para salir de sus casas, generar amistades y compartir conocimientos adquiridos a lo largo de la vida.
Del otro lado, las familias encuentran una alternativa para sumar una figura de referencia en hogares donde los abuelos viven lejos o ya no están presentes. El servicio es utilizado también por personas que viven solas o por extranjeros radicados en el país que buscan construir nuevas redes de contención.
El fenómeno ganó notoriedad en redes sociales, donde abrió el debate sobre la falta de tiempo y la distancia intergeneracional: entre generaciones y la necesidad de reconstruir lazos comunitarios en ámbitos urbanos.
Quienes deseen contratar el servicio o sumarse al proyecto pueden obtener información e inscribirse a través de la cuenta @sealquilaabuela en Instagram.
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